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A vueltas con las contraseñas

Uno de los “percances” que ocurren con cierta frecuencia entre adolescentes es el robo de las cuentas de correo. Si además es de Hotmail, trae consigo el robo de la cuenta del Messenger, claro. En ocasiones estos robos son producto de imprudencias de los propios chicos: no es raro que compartan su contraseña con sus amigos más cercanos. Si en un momento se enfadan con esos amigos, es fácil que por despecho entren en su cuenta y les cambien la contraseña.

Otras veces es producto de un troyano infiltrado en su equipo por diferentes medio (como el pinchar en un enlace enviado a través del correo o del propio Messenger, como vimos en un artículo anterior).

En estos días, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil ha sacado una nota informativa al respecto, a raíz de las numerosas comunicaciones que reciben informándoles del robo de cuentas de correo electrónico. Y recalcan algo muy importante: apoderarse de una cuenta de correo no es simplemente una “gamberrada”. A veces, cuando los chicos les dicen a sus padres que les han robado la cuenta, los padres piensan que es eso, una “chavalada”, y que no tiene mayor trascendencia que las molestias que causa. Y no es así. La nota de la Guardia Civil lo dice bien claro:  “El apoderarse del correo electrónico es una conducta que se encuadra en el artículo 197 del código penal y tiene una pena de 1 a 4 años, y el utilizar la cuenta, suplantando la personalidad del legítimo titular, podría considerarse una usurpación de estado civil, que tiene una pena de 6 meses a 3 años de cárcel”. Es decir, si nuestro hijo o hija nos dice que le han robado la cuenta de correo (o de Tuenti, o el Messenger) tenemos que denunciarlo, porque puede ser que tenga repercusiones poco deseables, como que el autor del robo aproveche esta suplantación para hacerse con las cuentas de sus contactos.

Ante estos casos –el propio Instituto Armado lo indica– hay que presentar una denuncia en una comisaría o cuartel de la Guardia Civil. No llega con un “aviso” a Hotmail, Tuenti o incluso a la propia policía. Hay que personarse porque es requisito previo para presentar una denuncia. Y recomiendo que se haga. No es ninguna “cosa sin importancia” que le roben la cuenta a nadie. Más sabiendo que esa cuenta robada puede ser un instrumento para otros actos delictivos.

Por último, recordar que un robo de la cuenta es con frecuencia también  consecuencia de usar contraseñas demasiado sencillas o “lógicas”. Nunca se debe usar el número de móvil, la fecha de nacimiento, ni ningún dato que pueda deducirse de nuestros gustos o aficiones, fácilmente extraíbles en una red social. Desde luego, nada de contraseñas del tipo “123456”… La mayoría de los robos de cuentas son producidos tras un conflicto personal entre víctima y autor (amistad rota, noviazgo o matrimonio roto, relaciones laborales…). Por lo tanto, lo mejor es usar una contraseña segura, compuesta de letras y números. Claro, son más difíciles de recordar, pero aquí os dejo un truco para crear una buena contraseña y recordarla: pensamos en una frase –por ejemplo, “Yo nací el 4 de julio” – y nos quedamos con sus iniciales –Yne4dj–. Ahí tenemos una buena contraseña, con letras minúsculas y mayúsculas y números, y un buen método nemotécnico.

Resumiendo: hablar con los hijos y decirles que tienen que crear una buena contraseña, nunca compartirla con amigos (y por supuesto tampoco con extraños, claro) y no dejarnos llevar por la curiosidad para introducir nuestras contraseñas en lugares no seguros, como ya indicamos en la entrada anterior.

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