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Adicción a Internet - 2

Adicción a Internet (y II)

Continuamos hablando de la adicción a Internet, un problema que afecta a muchos menores en mayor o menor medida. En el último artículo hicimos referencia a las consecuencias de un uso impulsivo de Internet y cómo se manifiesta una posible adicción a la Red. Hoy concluiremos viendo qué es lo que hace que Internet sea adictivo y cómo afrontar los problemas de adicción en los menores.

¿Por qué Internet atrae tanto a los adolescentes, de tal modo que es prácticamente imposible encontrar a un chaval o chavala al que no le guste navegar por la Red? Pues porque Internet, y las herramientas que la conforman, se presenta como un medio propicio para que un adolescente encuentre refugio en un proceso de maduración de su personalidad delicado. Según la doctora Kimberly S. Young (1997), Internet posee unas características que determinan que puedan ser la chispa que haga que se desarrolle una conducta compulsiva:

  • Dispone de aplicaciones adictivas. Generalmente las comunicativas (messenger, chats) tienen más poder adictivo.
  • El anonimato de la Red propicia una desinhibición que propicia que el chico o chica encuentre apoyo social en circunstancias delicadas de su vida.
  • La Red proporciona el escenario para el desarrollo de muchas fantasías de tipo sexual, amparadas por el anonimato y la intimidad.
  • Las personalidades ficticias que se crean en redes sociales, mensajería, chats, juegos… sirve para que el menor pueda modificar los aspectos de su personalidad con la que no se encuentra a gusto. De esta manera consigue relacionarse con los demás superando miedos e inseguridades.
  • Personalidades reveladas, es decir: a través de la interacción en la Red, el menor puede descubrir aspectos de su propia personalidad que estaban reprimidos u ocultos.
  • Reconocimiento y poder. Se da sobre todo a través de juegos o mundos virtuales donde el chico o chica a través de un personaje puede adoptar una posición de poder y liderato, con lo cual aumenta su autovaloración.

Todo esto explica que un adolescente –recordemos: en pleno proceso de formación de su personalidad y en conflicto con su entorno– encuentre en las TIC un mundo perfecto para sentirse más a gusto, protegido y reconocido.

Y ahora la pregunta del millón: ¿Qué hacer si detecto que mi hijo o hija es adicto a Internet? Como primera respuesta yo diría que bajo ningún concepto prohibir totalmente el acceso a la Red. Lo aconsejable es comenzar a controlar el tiempo que le dedica y también los tiempos en los que se conecta. Si por ejemplo, se conectaba por las noches después de cenar, cambiar sus hábitos y que lo haga antes de cenar. Pequeñas alteraciones que pueden ayudar a cambiar su adicción. Quizás sea necesario limitar de algún modo el acceso a la Red al menos desde la casa. Hay en el mercado programas que proporcionan control horario del acceso a Internet, de tal manera que si se quiere conectar a una hora distinta a la autorizada, no le será posible (al menos con el acceso familiar): Atomic Alarm Clock, Semáforo, Cybersitter, Computer Time, o el propio control parental de Windows son algunas de las herramientas.

De cualquier manera, siempre será más eficaz el trabajo preventivo. Al consejo clásico, y que ya debería ser conocido, de no colocar el ordenador en la habitación del chiquillo o chiquilla, se le debe añadir la preocupación paterna y materna por saber y controlar adecuadamente el tiempo que el menor invierte en navegar. Pactar con él los horarios de conexión, tener la posibilidad de saber qué hace en Internet (lo que no equivale a estar “pegado” a él fiscalizando absolutamente todo), hablar con él de sus hábitos en la Red, hacerle ver los riesgos, darle la oportunidad de otras actividades (deportivas, lúdicas, sociales)… es el mejor antídoto contra la adicción y otros problemas. Por supuesto, que hay perfiles más propensos a ser adictos a la Red que otros, pero siempre será más efectivo el adoptar medidas que disminuyan las probabilidades, antes que tener que corregir problemas más serios de conducta. Y, claro está, en casos ya extremos, habrá que recurrir a un profesional de la psicología.

Esperemos no tener que llegar a ver casos extremos como los campamentos para adictos a Internet de China y Corea del Sur

1 comentario

  1. Hola, gran trabajo Jorge espero que dure mucho tiempo. saludos.

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