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Adolescentes y smartphones

Adolescentes y smartphones

Hemos hablado en el artículo anterior sobre el uso de las aplicaciones de mensajería instantánea en los smartphones. Es uno de los usos que tienen estos dispositivos, pero no el único, por supuesto. A él se le añaden multitud de tareas que antes se hacían a través de un ordenador y otras que son totalmente nuevas y que vienen propiciadas por la movilidad y la geolocalización de estos dispositivos.

Cabe destacar la gran penetración en el mercado español de los smartphones. Según el informe anual de la Fundación Telefónica, “La Sociedad de la Información en España” revelado hace unos meses, el 63,2% de los teléfonos móviles en España son smartphones, con lo cual se sitúa en la cabeza de la Unión Europea y entre los primeros del mundo.

Es por eso que los adolescentes cuentan entre sus primeras “necesidades” la posesión de uno de estos terminales inteligentes. El poseerlo es signo de pertenencia al grupo, igual que antes era tener una cuenta en Tuenti aunque no tuviera la edad legal para hacerlo, pero como todos sus amigos y amigas la tenían…

Un smartphone es mucho más que un teléfono. Me atrevo a decir que incluso es más que un ordenador. Y como la mayoría de los adolescentes poseen uno, es muy recomendable que sea tema de conversación en la familia. No se trata de regalarle uno de estos dispositivos al menor y que sea él el que averigüe cómo se maneja. En el fondo, muchos padres y madres piensan que sus hijos e hijas saben manejar estas herramientas mejor que ellos y por eso no se atreven a dar consejos ni instrucciones. Y de esta manera los menores aprenderán su uso a través de sus compañeros o dejándose llevar por la intuición. No estoy seguro de que eso sea lo más recomendable.

Un ejercicio de responsabilidad será darle una serie de recomendaciones que aunque pensemos que son conocidas, es muy probable que no sea así. Las mínimas recomendaciones son:

  • Instalar un antivirus. Existen antivirus gratuitos y que, contrariamente a lo que se piensa, no tienen porqué ralentizar el uso del terminal. Una configuración que debe realizarse en el antivirus es la de no permitir descargar aplicaciones fuera de la tienda oficial (Playstore o Appstore normalmente). Cada vez con más frecuencia existen páginas que automáticamente pretenden instalar una aplicación con software malicioso. El evitarlo es una de las principales funciones de los antivirus para smartphones. Pero, ojo, igual que los antivirus para ordenadores, de nada valen si no se usa el sentido común. Si por curiosidad o por consejo de amigos el menor accede a lugares o a aplicaciones que no debe, de poco valen los antivirus.
  • Configurar la pantalla de bloqueo del terminal. Existen aplicaciones, –y a veces el propio sistema operativo del teléfono tiene esta función– que están destinadas a establecer un sistema de seguridad para desbloquear la pantalla. Puede ser un patrón de bloqueo (mediante deslizamiento del dedo de una manera predeterminada), mediante una contraseña, o incluso por voz o reconocimiento facial. El de seguridad más baja es el patrón mediante deslizamiento del dedo. En cualquier caso hay que dificultar el acceso directo al teléfono, ya que normalmente, además de guardar contactos o agenda, se almacenan también fotos, documentos e incluso se suelen tener abiertas las cuentas de redes sociales o de correo, con lo cual en caso de robo o pérdida, las consecuencias pueden ser graves.
  • Mucho cuidado con las aplicaciones que se descargan. En principio deberían ser sólo las existentes en las tiendas de descarga oficiales, pero esto tampoco es garantía. Muchas de ellas pueden abusar de los privilegios que les damos al instalarlas (geolocalización o acceso a contactos por poner sólo un ejemplo) y pueden incluso en casos extremos acceder a determinadas carpetas, como la de imágenes, para hacerse con ellas.
  • Tener anotado el IMEI del teléfono y a ser posible guardar la factura de su compra, datos que serán de utilidad en el caso de robo o pérdida del teléfono. El IMEI servirá para que la operadora bloquee el teléfono a petición nuestra y la factura ayudará a la hora de presentar una denuncia por robo.
  • Advertirle de la fragilidad de los datos transmitidos a través de ciertas redes. Existen programas que pueden rastrear las comunicaciones efectuadas en una red wifi no segura (cafeterías, redes públicas, etc.). Por lo tanto, si hay que transmitir datos sensibles (imágenes o datos confidenciales) deberá hacerse a través del plan personal de datos y no en una red de este tipo.

Estas serían las pautas básicas que un menor debería recibir junto a su flamante smartphone. Por supuesto, pautas igualmente válidas para los adultos, porque no es sólo para menores.

A partir de aquí, los consejos ya repetidos en anteriores ocasiones, válidos para cualquier tipo de acceso a la Red: precaución con las imágenes que se envían, ojo con los datos confidenciales vertidos en la Red, cuidado con el tiempo que se emplea usando el teléfono…

No demos por hecho que los menores manejan la tecnología mejor que los adultos. Quizás algunos sí, pero tengamos en cuenta que el manejo de una herramienta no presupone el conocimiento del buen uso de ella.

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