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Orígenes de Facebook

Atreviéndonos con el futuro

Un estudio reciente publicado por la consultora Gartner alerta de que son ya muchos los usuarios de redes sociales que comienzan a demostrar indicios de “fatiga” en el uso de estas herramientas. Aunque la percepción social es diferente, e incluso las cifras indican que el número de usuarios en Facebook o Twitter está creciendo, lo cierto es que hay señales de una cierta desaceleración. El estudio fue hecho a partir de los datos proporcionados por casi 6300 personas de entre 13 y 74 años en once países desarrollados. El 24% declaró usar menos las redes sociales en la actualidad que cuando comenzaron con ellas, principalmente por fatiga y por aburrimiento. Las causas que les llevan a este menor uso, argumentan, son principalmente la falta de privacidad y el tratamiento de los datos personales.

Quizás ante esta noticia, muchos padres y madres sentirán un cierto “alivio”, ya que un número significativo de ellos no son muy amantes de las tecnologías y el tener que aprender a usarlas y manejarlas habitualmente, como parte de su responsabilidad educativa, supone un pequeño calvario. De esta manera, más de uno y una pensará que estaban en lo cierto cuando decían que todo esto de las redes sociales era una moda, un “sarampión” que pasará antes o después.

Desde mi punto de vista personal lamento darles malas noticias. Las redes sociales no son una moda. No lo han sido y no lo serán. De hecho las redes sociales son anteriores a la existencia de Internet. Están en la misma base del ser humano, ya que no son más que estructuras sociales compuestas por personas relacionadas entre sí por distintos tipos de relaciones. Y eso existió desde que el hombre es hombre.

Facebook, Tuenti y otras herramientas similares son conocidas también como “redes sociales”, pero no son más que una manifestación de esa estructura, una forma de manejar esas relaciones aprovechando Internet. Y por supuesto que Facebook o Tuenti pueden ir en decadencia e incluso que lleguen a desaparecer. No serían las primeras. Pero la red social sigue ahí y se manifestará, y usará Internet, a través de otras herramientas. Y las amenazas –también las ventajas, por supuesto– seguirán ahí.

Pensemos que en realidad el peligro no está en lo que llamamos redes sociales –las redes sociales de Internet– sino en las personas. Siempre habrá, y siempre hubo, personas exhibicionistas, acosadoras, violentas, trastornadas… al igual que personas sin ningún pudor, que no saben valorar los riesgos, que actúan irreflexivamente, que confían en exceso… Internet lo único que hace es potenciar estas actitudes y hacerlas más visibles.

Conocer y saber manejar las redes sociales, que posiblemente en la forma que hoy las conocemos sea una relativa “moda”, nos ayudará a estar preparados para los cambios que poco a poco se van sucediendo en las herramientas de Internet. Pero es algo imparable. Sólo basta ver la evolución en los últimos años, no sólo en los instrumentos sino también en la forma de acceder a la Red. Como ya dijimos en un anterior artículo, Internet será cada vez más móvil, y esto comportará un cambio en la forma de interactuar para el que hay que estar preparado.

Consecuencia: como padres y madres siempre habrá la obligación de “estar en Internet”. Es un medio en el que los niños y jóvenes se mueven habitualmente, de una forma natural y no como algo pasajero. Al igual que antes los niños jugaban en medio de las calles, porque apenas había tráfico, y hoy tienen que hacerlo en parques, así sucederá con Internet: hoy “jugarán” con Tuenti y mañana con otra cosa diferente, pero el medio será Internet, la gran red mundial.

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