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Ciberbullying y bulos en la Red

Recientemente han sido noticia mundial los disturbios producidos en Londres y otras ciudades del Reino Unido. Aunque se ha tratado de hacer ver que era producto de una movilización a través de las redes sociales, de manera similar a como ocurrió con el movimiento 15-M de España, parece ser que fue de otra manera.

Aún así, las redes sociales están presentes en estos y posiblemente en otros muchos disturbios multitudinarios. En el último año se han relacionado muchas algaradas con la difusión a través de Internet. Es normal, porque las redes sociales forman parte ya de la vida de los jóvenes y las usan para lo bueno y para lo malo, las utilizan de todas maneras posibles. La forma de movilización que en otros tiempos se haría a través de sms (11-M en España, hace XX años), y anteriormente a través de pasquines o de anuncios impresos, se hace hoy en día a través de Facebook, Twitter, blogs… Se utiliza lo más rápido y económico, y no cabe duda de que estos instrumentos lo son y llegan a todas partes.

Sin embargo habría que alertar a los jóvenes y adolescentes de algunas precauciones a tener en cuenta. La BBC alertó esta semana del peligro que supone dar fe a todo lo que circula por la red. Y en este mismo blog hemos alertado de la excesiva confianza de muchas personas (no sólo jóvenes) en lo que vemos en Internet.

Es muy sencillo lanzar un tweet o un mensaje en Facebook con información falsa y que esa información se difunda instantáneamente por todo Internet sin que los transmisores se paren un segundo a pensar si es cierto lo que ahí nos dicen. Ocurre mucho más fácilmente si la noticia tiene un especial morbo o espectacularidad. Y una vez hecho esto, no hay quien lo pare y da lugar a una bola que va creciendo y puede materializarse incluso fuera de la red, en acciones como las de Reino Unido. Este mecanismo se ha utilizado y se utiliza para desprestigiar a un famoso o incluso para “matarlo” (muerte de Barack Obama).

Advirtamos a los jóvenes y adolescentes, a nuestros hijos e hijas, de la gravedad de transmitir noticias falsas a través de la red. Se puede hacer mucho mal injustamente a personas, a instituciones. De hecho muchas consecuencias del ciberbullying se facilitan gracias a este mecanismo de transmisión. Se lanza un bulo sobre un compañero o compañera y automáticamente se extiende por todas partes. Y reparar el daño posteriormente va a ser muy difícil. Es ser cómplice del ciberbullying.

Recordemos que publicar algo en Internet es sencillísimo y está al alcance de cualquiera. Por lo tanto, continuamente tenemos que ejercitar el sentido crítico y tratar de averiguar si es real lo que nos cuentan. Pero el botón “Compartir” es demasiado goloso, sencillo y rápido. Hagámoselo ver a los chicos y chicas.

Creo que una buena forma de comenzar una charla sobre este tema con nuestros hijos e hijas es tratar de hacerles poner en el lugar de la persona calumniada y que vean así las consecuencias de colaborar en la difusión de esas calumnias. Y hagámoslo cuanto antes, porque es muy fácil caer en la tentación de difundir estas informaciones. Lo vemos día a día y muy posiblemente en algún momento todos hayamos caído en esta trampa.

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