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De políticos, menores y redes sociales

Se habla estos días de una propuesta del Partido Popular para reforzar la protección de los menores en las redes sociales. Será hoy martes cuando el Congreso de los Diputados vote una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno a reforzar la prevención y la seguridad de los menores frente al acoso en las redes sociales. Una medida en principio positiva pero que personalmente no creo que sea muy eficaz más allá del titular de prensa. Habrá que esperar a ver cómo se materializa esa propuesta, pero está claro que es muy difícil controlar los contenidos en la Red, al igual que también muy difícil, sino imposible, controlar que los menores de 14 años no accedan a las redes sociales, al menos con los medios de que se dispone hoy en día.

El portavoz de Interior del Grupo Popular en el Congreso, Conrado Escobar, ha declarado que “la seguridad en Internet empieza en el ámbito doméstico” estableciendo “algún tipo de filtro parental”. En este sentido, ha argumentado que hay que “asegurar que el menor tenga claro que lo que no hace en la vida real no lo haga en las redes sociales”. Ese mensaje me parece más realista y positivo que el titular que saltó en los periódicos de que “el PP quiere reforzar la protección de los menores sometidos a acoso en las redes sociales”. Un titular vago y demagógico.

Pero lo triste es que el titular sea ése. Y teniendo en cuenta que muchas veces lo que se propaga es el gran titular que aparece en los periódicos de tirada gratuita o en breves “flashes” informativos en emisoras de radio o televisión, está claro que muchos padres y madres van a pensar por una parte que las redes sociales son las “malas” de la película, contribuyendo a criminalizarlas más, y por otra parte la esperanza de que a partir de ahora será el Gobierno el que se encargue de velar por la seguridad de nuestros hijos e hijas en la Red.

Como comentaba anteriormente, soy escéptico con las medidas que se puedan tomar en este sentido. Me parece que van más en la línea policial que en la educativa y es ahí donde me muestro disconforme. Por supuesto que hay que dotar de medios a la Guardia Civil y a la Policía Nacional para que puedan perseguir adecuadamente los delitos tecnológicos. Pero está medida quedará coja si no se actúa también en el campo educativo y escolar.

Y hay que tener en cuenta que no son sólo las redes sociales las que usan los menores, sino toda Internet. Por lo tanto, además de promover –como quieren apuntar los políticos– la autorregulación de las propias redes –algo no sencillo por sus propias características–, hay que trabajar con otros sectores como los medios de comunicación convencionales, y pensar que el acoso a los menores no es exclusivo de Internet. Hay que trabajar también en otros ámbitos donde también se da el acoso y el abuso. Muchas veces Internet no es más que el reflejo de esas otras realidades.

También considero que no es el papel de las fuerzas de seguridad del Estado el intervenir en los centros de enseñanza para explicar los riesgos de Internet a los menores, a los docentes o a los padres y madres. Su labor es importante e imprescindible, pero su función y su preparación no es la más adecuada para actuar en el campo educativo, que es donde se debe enmarcar. Por sus propias características, y por las experiencias que he visto, su enfoque va a ser más desde el punto de vista criminalístico. Y, ojo, no pretendo desmerecer en absoluto su trabajo, su buena voluntad y su buena disposición, pero pienso que hay profesionales más apropiados en el ámbito educativo que las fuerzas policiales.

El control, si se le quiere llamar así, comienza en la casa, en la familia, y se complementa en el centro escolar. Y sólo será efectivo si es preventivo. Si es un control fiscalizador o a posteriori, será síntoma de un fracaso y perderá gran parte de su efectividad. Por lo tanto, el verdadero plan de protección a los menores debe basarse primero en la concienciación de las familias de la importancia de las redes sociales, dándole oportunidades y medios para que accedan, las conozcan y sepan cómo deben actuar. En segundo lugar formando a profesores y profesoras en las herramientas tecnológicas sociales para que puedan también educar y aconsejar a los menores a su cargo. Y una tercera vía debería incidir en los medios de comunicación convencionales para que informen en positivo, y no sólo en negativo, sobre las redes sociales, ya que ellos son los culpables de la estigmatización de estas nuevas formas de relación social. Y por supuesto, trabajar conjuntamente con las propias redes, Facebook y Tuenti principalmente, para que mejoren sus políticas de seguridad y para que participen también en estas campañas.

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