Menores en red

Día Internacional de la Protección de Datos

Día de la Protección de Datos en Europa

Hoy se celebra el Día de la Protección de Datos en Europa, una fecha fijada en el 2006 como desarrollo del Convenio 108 del Consejo de Europa, de 1981, que garantizaba el derecho a la vida privada con respecto al tratamiento automatizado de datos de carácter personal.

Como bien suponéis, una de las principales aplicaciones de la informática es el tratamiento y elaboración de la información, incluyendo lógicamente, la que atañe a las personas. Algo que viene de muy atrás, ya que en 1884, Herman Hollerith creó la primera empresa de procesamiento automático de información, que sirvió para la elaboración del censo de Estados Unidos. Consistía en un sistema de tarjetas con perforaciones que representaban la edad, la raza, el sexo y otros datos. Este sistema de tarjetas perforadas fue usada también por la Alemania nazi para elaborar su censo de 1933, pero también para elaborar las fichas de cada una de las personas internadas en los campos de exterminio.

El desarrollo de los ordenadores electrónicos después de la Segunda Guerra Mundial motivó que el Derecho comenzara a tener en cuenta las inquietudes que estas aplicaciones informáticas para el tratamiento de la información suscitaban en la población. El hecho de poder cruzar rápida y eficientemente datos personales que por separado carecerían de importancia, pero que relacionados proporcionan un perfil de la persona, hizo que hubiera que replantearse el derecho a la intimidad.

El problema se agrava con el hecho de que muchos de estos datos son en cierto modo “invisibles” para el usuario que navega por la Red y que su almacenamiento y su elaboración se escapan a su conocimiento y su control.

Pensemos ahora en el impacto que supone la cantidad de información personal que circula gracias a las redes sociales o el de los motores de búsqueda que indexan muchísimos de estos datos.

Si queréis profundizar más en este campo, os recomiendo el magnífico estudio Tratamiento de datos personales y derechos fundamentales: desde Hollerith hasta Internet, de Ana Garriga Domínguez, profesora titular de Filosofía del Derecho de la Universidad de Vigo, y de donde yo he sacado estas líneas que os acabo de resumir.

Creo que es imprescindible advertir a los menores de la importancia de la información que dejan en la Red. Como señalaba arriba, un dato por sí solo quizás no sea importante, pero cruzado con otros puede ser comprometido. Es posible que no consideren relevante el hecho de subir una foto, pero es que ese archivo, combinado con la geolocalización que pueden tener activada, el etiquetado que lo relaciona con otras personas, los pocos o muchos datos personales que figuran en su perfil, los tipos de noticias que publica o comenta en su Red, y otra mucha información que ni siquiera nos imaginamos que se puede extraer, ofrecen un perfil completo de ese menor. Son datos aparentemente inocuos pero que pueden tener mucho valor para váyase a saber qué propósitos.

Y ojo, estamos hablando de menores. ¿Qué pasa con esos datos personales, qué tratamiento tienen? La Ley de Protección de Datos hace una distinción entre menores y mayores de 14 años. Según el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos Personales, los menores mayores de 14 años pueden consentir por sí mismos la recogida y tratamiento de sus datos personales sin el consentimiento de sus padres o tutores, mientras que para los menores de 14 años es preciso el consentimiento de sus padres o tutores. Y aún así, se prohíbe en todo caso recabar datos del menor que permitan obtener información sobre el resto de los miembros de la familia, tales como datos económicos o sociológicos.

Además, aunque sean menores mayores de 14 años, y puedan dar sus datos, conviene que sepan que quien se los recabe, además de pedirle permiso, debe advertirle para qué los va a usar y cómo cambiarlos o borrarlos si lo desean. Y todo esto con un lenguaje adecuado a su edad. Así, si el chico o chica no entiende las cláusulas que le indican, deberían negarse a dar sus datos.

Si los datos personales de los adultos son sensibles, imaginaos los de los menores. Motivo para la reflexión sobre ellos y también con ellos, los menores, en un día como hoy.

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