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Ciberbaiting

El ciberbaiting o acoso a profesores

Estos días la Policía ha emitido un comunicado donde informa del incremento de las detenciones por injurias, amenazas y delitos contra la intimidad en la Red, el triple que en 2011. El aumento del uso de smartphones y el mayor acceso de la población a Internet, ha posibilitado estas prácticas. “Supuestos chismes que no son inofensivos y sí injurias graves, afirmaciones contra el honor, imputación de delitos a otras personas que no se han cometido (calumnias), intromisiones en la intimidad de las personas desvelando aspectos –ciertos o no- de su ámbito privado o daño grave e intencionado a la imagen de otras personas con difusión son ilícitos tipificados en el Código Penal”. Esto es lo que nos dice la Policía en su comunicado. Y habría que añadir que muchos de los autores de estos comportamientos son menores, que no son conscientes del alcance de este tipo de actuaciones. Para muchos de ellos el acoso a través de Internet es una simple gamberrada. Si a este desconocimiento de las consecuencias legales, se le añade una actitud irreflexiva a la hora de usar las Redes, tenemos un cóctel explosivo.

Los menores, y los adultos, acceden cada vez más a Internet a través de los smartphones. Esto es una facilidad más para un comportamiento incorrecto en la Red. Si antes para subir una foto había que tomarla con una cámara digital, llegar a casa, conectar la cámara al ordenador, descargarla, conectarse a una red social y colgarla, en la actualidad basta poco más que un par de pulsaciones de tecla en el teléfono móvil para que esa imagen esté circulando por la Red. Para bien y para mal. De ahí vienen muchos comportamientos de acoso y cyberbullying. De esto hemos hablado con frecuencia en este blog.

Pero en esta ocasión quiero referirme a una forma especial de acoso: el ciberbaiting. Consiste en provocar a los profesores, hasta que pierden el control, para luego grabar esas reacciones en video y subirlas a la Red, para humillarlos de esta manera. Es decir, algo similar al ciberbullying pero en lugar de ser otro menor el acosado, lo es el profesor o profesora. Se burlan de algún defecto o característica física o de sus reacciones para después ridiculizarlos en las redes sociales. Y esto, como hemos indicado más arriba, son atentados al honor, o amenazas, o injurias, y todo ello está tipificado en el código penal. Y a diferencia de otros tipos de acoso, en el que existe un aparente anonimato, este comportamiento sucede siempre dentro del ámbito escolar, con lo que es más fácil identificar y localizar a sus autores.

Uno de cada cinco profesores, según el informe de Norton Online Family, ha experimentado en alguna ocasión este problema o conoce personalmente a alguien que lo ha sufrido. A veces este problema viene derivado de la relación entre profesores y alumnos a través de las redes sociales, y un 67% de los educadores reconoce que existe ese riesgo y a pesar de ello un tercio continúa siendo “amigo” de sus alumnos. Algo para reflexionar, al igual que los códigos de conducta que tienen (o que no tienen) los centros educativos para regular el uso de las redes sociales en el contexto escolar.

Para atajar este problema es necesaria la educación para enseñar a manejar las herramientas sociales en Internet desde una doble vía: desde el propio centro escolar y desde la familia. Vanessa Van Petten, autora de la página “Radical Parenting”, afirma que los jóvenes “necesitan padres, profesores y otros modelos de conducta que les ayuden a descubrir hacia dónde ir, qué decir, cómo actuar y más importante aún, cómo no actuar. Situaciones negativas online pueden tener repercusiones en el mundo real: desde acoso hasta pérdida de dinero en fraudes donde se proporciona información personal” (Internet Safety for Kids)

Resumiendo: a la hora de hablar de la seguridad de los menores en Internet, no debemos centrarnos sólo en protegerlos de amenazas de terceros, sino también de ellos mismos, mostrándoles los riesgos de comportamientos del tipo que acabamos de comentar. Es decir, informar y educar. Pero para eso, como indicaba Vanessa Van Petten, es necesario que cuenten con modelos a seguir y a donde recurrir en caso de necesitar ayuda. Es decir, madres, padres y educadores deben hacer el esfuerzo de informarse y formarse también. No hay otro camino. No pensemos en legislaciones controladoras o represoras o que las instituciones hagan el trabajo por nosotros.

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