Menores en red

Fotografías de menores en centros escolares

Fotografías de menores en centros escolares

El caso de la detención del supuesto pederasta de Valencia que ha salido a la luz en el día de ayer, ha puesto sobre la mesa, una vez más, el delicado asunto de las fotografías de menores en centros escolares. No es la acusación más grave que tiene este sujeto –que se hacía llamar Juanri en Internet–, que como es público ya, se presentaba en centros escolares privados y concertados de toda España y algunos otros países, como asesor educativo. Lo más grave es que se aprovechaba de esta circunstancia –que le permitía una mayor proximidad a los menores– para supuestamente cometer abusos sexuales. Tenía un blog, una cuenta de Twitter y un canal de Youtube. Y da escalofríos leer las acusaciones que pesan sobre esta persona y al mismo tiempo verlo rodeado de cientos de niños y niñas de muchísimos colegios. Y ahí es donde quiero entrar.

No se entiende muy bien, con los datos que se conocen, cómo es posible que pudiera disponer de la imagen de tantos cientos de menores en sus canales (blog y Youtube). Es probable que casi todos, si no todos, los centros tenían algún tipo de permiso para usar fotografías de los menores en sus canales internos (la web, publicaciones del centro, etc.) Pero ese permiso, en caso de existir, no es subrogable, es decir, no se extiende a los canales de terceros como es este caso. Dudo mucho que en todos los casos se hubiese pedido un permiso expreso para usar la imagen de los pequeños públicamente en la web y los vídeos de este sujeto. De hecho, ya surgen denuncias de padres y madres –algunos llevaban ya tiempo protestando por esto– por ese uso sin consentimiento.

El antes y después de la fotografía

El tema de la fotografía de los menores es algo que cada poco levanta algún escándalo, alguna denuncia o alguna protesta. Y es que la fotografía, en la época digital, se ha revolucionado en todos los sentidos. Y lo explico:

Antes de la era digital, padres y madres sacaban fotos de sus hijos, por supuesto, pero eran fotos que había que revelar y que se mostraban en el entorno más inmediato. No se tomaban muchas fotos porque había una limitación física, el carrete, que comportaba también un coste económico. Ahora, padres y madres toman fotos que ya no se muestran, sino que se regalan. Porque la costumbre de colgarlas en redes sociales da la facilidad de que cualquier persona pueda descargarlas y usarlas para lo que desee, legal o ilegalmente. A esto se le añade el aumento numérico de las fotos que se toman. Ya no son decenas, sino cientos y miles de fotos, lo que lleva en muchas ocasiones a una sobreexposición de la imagen de los menores.

Imagen de los menores en los centros educativos

En lo que aquí nos atañe, que es la imagen de los menores en los centros de enseñanza, hay que dejar bien claro, primeramente, que sus fotos se consideran de carácter personal, ya que el artículo 5.1 del Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica de Protección de Datos especifica que es de carácter personal cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables. En consecuencia, la toma de fotos constituye un tratamiento de datos personales, por lo cual exige el consentimiento del interesado para el tratamiento o cesión de esos datos. Y en el caso de los menores de 14 años, ¿quién debe otorgar ese consentimiento? Pues el artículo 13 del mismo Reglamento lo deja bien claro:

Podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores.

Así pues, la publicación de fotos de menores de 14 años en una publicación del centro escolar o en su web, exige el consentimiento explícito de sus padres o tutores. Y ese consentimiento se referirá a un fin concreto, como es su uso en la web u otra publicación. No es una autorización para que el centro escolar use las fotos como quiera. Como ejemplo, para entenderlo mejor: si cedemos nuestros datos a un centro comercial para que nos concedan una tarjeta de cliente, no les estamos autorizando a que regalen o vendan esos datos a terceras personas o a otras entidades, salvo que lo hagan constar y nosotros lo autoricemos.

Fotografías de menores en actos y festivales escolares

En muchas ocasiones se presentan conflictos cuando el centro escolar prohíbe a familiares tomar fotos del alumnado durante festivales o celebraciones escolares. En estos casos se considera que estos actos son públicos y que autorizando la participación del menor se considera que en cierto modo también presta su imagen. La Fiscalía General del Estado en su instrucción 2/2006, de 15 de marzo, dice que:

Tampoco debe incurrirse en extremismos injustificados. Ha de partirse de que tanto los menores como los medios de comunicación forman parte de la sociedad y de la vida ordinaria, y de que la especial tutela del honor, intimidad e imagen de los menores no implica la expulsión de éstos de los medios. Incluso deben admitirse supuestos para los que no sean necesarios ni consentimientos ni autorizaciones, cuando la afectación a los derechos sea irrelevante si, de acuerdo con los usos sociales, la emisión de la imagen o ciertos datos del menor puede considerarse totalmente inocua para sus intereses.

El problema viene cuando algún padre o madre, por alguna razón, se niega a dar el consentimiento para que se tomen y publiquen fotos de sus hijos. Es una decisión individual que afecta al resto de alumnado. Ante esto, los centros escolares optan por dos soluciones: o bien prohibir cualquier reportaje por parte de particulares, o excluir al menor de las actividades donde quede expuesto. Tanto una como otra, son difíciles de cumplir, hay que reconocerlo. En el caso de festivales, prohibir a padres y madres (o compañeros de los propios alumnos) el uso de sus móviles para tomar fotos, seguramente creará problemas. Una solución –no totalmente del gusto de todos– es que el propio centro escolar se encargue del reportaje, evitando las tomas del alumno o alumna excluido. En otros casos adoptan como solución que sea ese mismo alumno o alumna quien realice ese reportaje, con lo cual en cierto modo se integra en la celebración (al menos mucho más que si es excluido, por supuesto).

Sin embargo, también es cierto que en estos actos escolares, la toma de imágenes por parte de los progenitores también se puede interpretar como un acto excluido del ámbito de aplicación de la Ley Orgánica 15/1999. Considera que son imágenes tomadas para un archivo familiar, y desplaza la responsabilidad del uso correcto de esas imágenes a la persona que las obtuvo. Por lo tanto, son los progenitores los que deben respetar lo establecido en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor.

¿Excesiva confianza de los centros educativos?

Volviendo al caso del supuesto pederasta ingresado hoy mismo en la prisión de Picassent, parece que hubo una negligencia por parte de los centros escolares al permitir la toma de tantas imágenes de él mismo acompañado de los menores, perfectamente identificables, y su posterior publicación en su blog y canal de Youtube. Es difícil que los centros educativos aleguen ignorancia porque tanto blog como vídeos eran públicos y conocidos. Y no se entiende muy bien qué puede haber detrás de esta persona para ser recibida en los centros escolares de esa manera cuando, según informan, era un estudiante de magisterio de 25 años. En cualquier caso, es seguro que en los próximos días habrá una cascada de denuncias por parte de padres y madres al ver las imágenes de sus hijos con esta persona y que, probablemente en muchos casos, ignoraban que fueran públicas.

Con respecto al tema de la imagen de los menores en Internet, os remito a un artículo de esta misma web publicado hace algún tiempo.

Fotografía superior de University Unions Technology and Design

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