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El informer

Informer, Gossip: el anonimato en Internet

Estos días es noticia el fenómeno conocido como “informer”. Se trata de un sistema bien sencillo: se habilita una web o una página en redes sociales para que cualquier persona pueda enviar todo tipo de comentarios salvaguardando el anonimato. Tiene su origen en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la que tres alumnas crearon una página en Facebook para que los estudiantes intercambiasen impresiones sobre compañeros. El 70% de los mensajes tienen carácter sexual o de ligoteo, pero la idea ha abierto la espita a algo más peligroso porque el anonimato puede llevar al envío de mensajes de acoso a compañeros, profesores y cualquiera que se ponga por delante.

La idea se ha extendido a otras universidades y centros de enseñanza. La facilidad para montar una plataforma de este tipo hace que cualquier persona lo pueda hacer sin ninguna dificultad porque funciona de una manera muy simple: se envía un mensaje privado al administrador de la página (que normalmente es anónimo) y éste lo publica en la página de forma anónima. Si queréis ver cómo funciona “en vivo” basta con que en Google pongáis “el informer de” y os saldrán cientos de resultados, la mayoría páginas de Facebook y algunas de Twitter.

Existe también una aplicación para smartphones, Gossip (cotilleo en inglés). Está formada por salas donde los usuarios, mayoritariamente adolescentes, pueden dejar rumores de todo tipo. Estos son votados por los usuarios según crean que son verdaderos o falsos y de estas votaciones sale un porcentaje que determina su veracidad. Aunque es para mayores de 18 años, no hay manera de evitar que la descargue cualquier menor. En la actualidad cuenta con más de 26.000 usuarios y 500 salas.

Todo esto que tanto revuelo está levantando, en realidad no es nada nuevo. De hecho, Facebook nació de algo similar, como una página de “cotilleos” y contactos entre los estudiantes de la universidad de Harvard. Y hace un par de años la noticia estaba en Chatroulette, un sistema de videochat en el que se conectaba aleatoriamente con desconocidos a través de webcam. Por lo tanto, en la Red siempre van a existir herramientas de comunicación. El uso que cada uno les dé será el que determine si son buenas o malas. El problema real es, una vez más, el anonimato, en el que se escudan muchas personas para difundir bulos y acusar y acosar a personas. Es decir, que favorecen el ciberacoso y el ciberbullying. Pero eso se podía hacer, y de hecho se sigue haciendo, con otras redes sociales y programas existentes en la Red, como ya hemos indicado.

Así que la solución no está, como ya se ha oído, en regular estas iniciativas o incluso arbitrar medidas para prohibirlas. Poner “puertas” a Internet es tarea bien difícil. Si se tapa un “agujero”, la presión saldrá por otro, de eso no hay la menor duda.

En el caso de los adolescentes –que es el grupo de edad del que se ocupa este blog principalmente– y su participación en este tipo de redes o mensajerías, la salida está en la educación, no en la represión. Hay que hacerles ver las consecuencias de una calumnia en Internet, sea en Informer, Gossip o Tuenti. Ya hemos dicho en más de una ocasión que Internet es una Red anónima… hasta que deja de serla. En caso de delito, las fuerzas de seguridad tienen mecanismos para averiguar quién es el responsable de las calumnias o del acoso. Así que por esta parte, normalmente quien la hace la paga. Y si es menor penalmente también la pagarán sus padres o tutores legales.

Pero no sólo hay que plantearlo por esta vía, represiva a fin de cuentas, sino también, y sobre todo, por la parte preventiva, para evitar que esto llegue a ocurrir. Tanto a nivel escolar como familiar, el hacerles que se pongan en lugar de la persona calumniada o acosada, incluso con ejemplos reales, puede ser una buena terapia, al menos para que reflexionen un poco.

También tener presente algo: la moneda tiene dos caras. Y aunque es frecuente que padres y madres tengan miedo a los peligros que puedan acechar a sus hijos en la Red, es igualmente conveniente que sepan que ellos, sus hijos, pueden ser los acosadores. Por eso hay que hablar con ellos para que sepan qué hacer en el caso de ser acosados y de la misma manera advertirles de las consecuencias que acarrea el ser el acosador o el calumniador.

En consecuencia, ante estas “nuevas herramientas” sirven los mismos consejos de siempre: educación, prevención y, por parte de los adultos, formación en la Red. Llegar a la siguiente fase, la represión o el castigo, es indicativo de un fracaso y no será una solución, porque si ya estamos en ese punto quiere decir que ya ha existido un problema serio.

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