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La fiabilidad de la información en la Red

Internet es hoy en día un medio habitual para recibir información. Los chavales y los jóvenes, acuden cada vez menos a los libros como fuente de información para sus trabajos escolares y lo hace más a la red. Es indudable la comodidad que esto supone para ellos, porque les evita desplazamientos a bibliotecas, pueden copiar y pegar… Es decir, un avance para bien… y para mal… El trabajo de consulta de varias fuentes, varios libros, se ve sustituido en ocasiones –quizás más de las deseadas–por un “copia y pega” en el que el alumno no lee, no compara, no emplea su juicio crítico. En otra ocasión me centraré en este problema.

Pero hoy lo que traigo aquí es otro de los aspectos a tener en cuenta a la hora de trabajar de este modo: la fiabilidad de las fuentes. Si ya es posible encontrar libros con informaciones inexactas o claramente tendenciosas, ¡qué no lo será en Internet donde es sencillísimo publicar y cualquiera puede hacerlo!

Trabajo de profesores y padres es educar a los chicos en ese juicio crítico. Enseñarles a afrontar la información que circula en Internet desde una perspectiva crítica. Comprobar la veracidad, la procedencia de la información…

Internet es un mundo repleto de bulos, de mentiras, a los que a menudo le damos credibilidad y difundimos. ¿Quién no ha recibido un correo con un mensaje, a veces acompañado de imágenes ilustrativas, donde se nos habla de alimentos envenenados, niños con enfermedades atroces, premios por enviar correos a una empresa determinada, declaraciones polémicas de famosos…? Estos mensajes tienen a veces un origen interesado (desacreditar a un competidor, recopilar direcciones para un posterior envío de spam) y en ocasiones es una broma o leyenda urbana que encuentra en la red un medio ideal y potentísimo de propagación.

Los chavales son frecuentes receptores y difusores de este tipo de correos. Los reciben y los reenvían a todos sus contactos (a veces mostrando todas sus direcciones a la vista, pero de eso hablaremos en los próximos días). Debemos indicarles que no es correcto dar por ciertos estos mensajes y, mucho menos, difundirlos, sin antes comprobar su veracidad.

Estos correos son los conocidos como “Hoaxes”. Mi consejo es que al recibir estos correos se acuda a alguna de las páginas que recopilan y analizan estos hoaxes. Así veremos que muchos de ellos son recurrentes en el tiempo, productos de manipulación de imágenes, orígenes interesados, etc. Alguna de estas páginas son Rompecadenas o Vsantivirus .

De cualquier manera, mi “truco” personal cuando recibo un correo de estas características es pegar una frase del mensaje, puesta entre comillas, en Google seguido (fuera de las comillas) del término hoaxes. Seguramente aparecerán ya directamente varias páginas referentes al mensaje en cuestión.

Eduquemos a los chicos en el rigor a la hora de afrontar lo que circula por Internet. Como en anteriores artículos, sobra decir que primero lo tendremos que hacer nosotros, los adultos. Aprender para enseñar, educarnos para educar. No veamos a Internet como algo “accesorio”, sino como parte integral de la vida, algo de lo que nuestros hijos ya no podrán prescindir.

1 comentario

  1. Muy oportunos los comentarios.Espero que entre los lectores se encuentren Pares de Familia y Adultos para concientizarse acerca de la importancia de estas situaciones a las cuales estan expuestos los menores y jovenes, dialogar con ellos acerca de esto y tomar acciones preventivas eficaces.Estare pendiente de sus publicaciones!

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