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Violencia en Internet

La violencia en Internet

Si estamos leyendo este artículo es gracias a que existe Internet. Un medio maravilloso que nos permite acceder a infinidad de recursos, a contactar con personas de todo el mundo, conseguir todo tipo de información… Pensad, los que ya tengáis unos añitos, en cómo era vuestra infancia. Habría televisión, seguramente con muchos menos canales que ahora, y a través de esa ventana accedíamos a noticias, imágenes que seguramente nuestros abuelos no podrían ver nunca en sus tiempos. Posiblemente las primeras imágenes que veíamos de la guerra o de incidentes violentos en la televisión, nos sorprendían, nos afectaban, y constituían motivo de comentario. En la actualidad todos vivimos bombardeados por centenares de imágenes violentas, y no precisamente de ficción. Podemos ver asesinatos en directo, efectos de masacres colectivas, maltratos, peleas, ofensas verbales… Lo vemos ya no sólo a través de las decenas de cadenas de televisión, sino también a través de Internet.

Pensemos ahora en nuestros hijos e hijas. Cada vez que se conectan a Internet tienen la posibilidad de acceder a muchísimos recursos buenísimos (la mayoría) pero también a ofertas muy perniciosas. Y es fácil caer en ellas incluso sin intención. Ya hemos comentado, a niveles más leves, que las ofensas verbales son habituales en foros, chats y comentarios de noticias y videos. No es preciso acudir a páginas muy “raras”. A veces, los comentarios a un artículo de un simple periódico online ya nos da muestras de esa falta de respeto en el lenguaje. No digamos ya si nos metemos en comentarios de videos de Youtube. No se trata de que no se pueda discrepar, pero siempre sin faltar el respeto a las opiniones ajenas y a las personas.

Pero es que no sólo se queda en violencia verbal. De todos es conocida la existencia de imágenes de agresiones en la Red, que circulan a través de redes sociales, webs y portales de videos. Y por supuesto, los propios canales de noticias en la Red, nos ofrecen diariamente imágenes en vivo de violencia. Ya no se trata de algo esporádico como antaño, sino de algo habitual.

Todo esto conduce a que nuestros hijos e hijas (los adultos también) se vuelvan inmunes al horror de la violencia y se pierda sensibilidad. No sólo por las imágenes, sino también por los comentarios que circulan en Internet, donde se dan expresiones racistas, violentas, intolerantes y perniciosas en general, mucho más para menores que aún están formando su personalidad. En casos particulares, cuando ya hay problemas previos, puede dar lugar a que se imite la violencia que observan en la Red. Todos conocemos casos de jóvenes asesinos que antes de realizar sus crímenes, difundieron a través de Internet sus intenciones.

Según Rojas Marcos, la exposición constante a imágenes violentas da lugar al “síndrome del mundo malo”, es decir, una visión exagerada de los peligros de la vida y una insensibilización general hacia la violencia de la vida real. De esta manera se es cada vez más tolerante a la violencia en la sociedad.

Ante este panorama, surge la preocupación de por dónde navega nuestro hijo o hija cuando están solos. Es difícil, imposible diría yo, evitar que en ocasiones vean algunas de estas imágenes o textos. Ya hemos hablado de la ineficacia, parcial, de los programas de control parental. Son una ayuda, pero no debemos descansar en ellos todo el control. Aún así, hay sistemas para saber por dónde han navegado, qué páginas han visitado. La más sencilla es consultar el historial de navegación del navegador que usen. Siempre, claro está, que no lo borren… Desde luego, si consultamos el historial y vemos que está vacío, debemos sospechar de una “limpieza” por parte del chaval o chavala, y procede una charla sobre el tema. Por cierto, por si no sabéis cómo hacerlo, la forma más rápida de acceder al historial de navegación es pulsando las teclas CTRL y H.

Como siempre, la mejor acción es la preventiva. Aunque tengamos un programa de control parental, será mucho más eficaz tener la confianza mutua para hablar sobre estos temas con el chico o chica. Será inevitable que alguna vez caigan en páginas con contenido poco adecuado. Nos pasa también a los adultos, muchas veces sin intención, porque ese contenido no está “metido en un cajón apartado”, sino que está diseminado en webs de todo tipo. Es la parte oscura de la web 2.0: cualquiera puede aportar contenidos y no siempre se filtran.

En cualquier caso, no dramaticemos. Si en la familia hay un diálogo sobre estos temas, y se toman unas mínimas medidas de control como las que hemos comentado, no debería haber motivo de excesiva preocupación. Y si hay riesgos, pensemos que la culpa no es de Internet. La Red es simplemente un medio, como lo puede ser cualquier otro. Sólo que la diferencia es que Internet es más democrático, más inmediato y está más extendido.

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