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Lenguaje de menores en las redes

Lo que escriben los menores en Internet

¿Quién dijo que los jóvenes hoy en día no escriben ni redactan? Vaya si lo hacen. Otra cosa es cómo lo hagan y el contenido. Lejos quedan aquellos conocidos certámenes nacionales de redacción que organizaba Coca-Cola. Una de las faltas que más se le achaca hoy en día al sistema educativo es el poco hincapié que se hace en la redacción y ortografía correcta. O al menos así los resultados lo denotan.

Los jóvenes se han acostumbrado a escribir como hablan. Y eso afecta a expresiones, a giros, a ortografía, a gramática… Y aunque en clase ya no hagan redacciones como tal, sí se expresan por escrito continuamente. Prueba de ello son los sms. Según datos del 2009, en España se han enviado alrededor de 12.000 millones de mensajes de texto, y cada nueve segundos, un millón en todo el mundo. Y para comunicarse mediante los móviles se utiliza un lenguaje especial, caracterizado por abreviaturas, para muchos mayores casi indescifrable. De hecho existen ya diccionarios de este lenguaje con más de 11.000 términos.

La existencia de este lenguaje tiene su razón: la economía, ya que el mensaje viene limitado por los 160 caracteres máximos que se pueden emplear. Por eso es justificable este “come-caracteres”. Sin embargo el peligro radica en extender esta forma de escribir a otros contextos. Como dice la lingüista Pilar Vicho, “aunque sea muy cómodo y rápido, a la hora de escribir hay que respetar la ortografía porque se plantea el problema de dudar si hay que poner hache o no, si se debe usar punto o coma…”. Está claro: si los chavales siempre usan el lenguaje de sms, al escribir un texto formal no sabrán hacerlo de la forma correcta o instintivamente les saldrá el lenguaje abreviado. Algo que puede ser que les cueste caro a la hora de redactar un currículum, una carta de presentación, un informe… cualquier texto formal en el campo escolar o laboral.

Pero aunque esto se puede describir como problema, pienso que es más grave el lenguaje que muchas veces se ve reflejado en los foros. Ahí ya no es cuestión de forma (que también), sino de fondo. Basta con echar un vistazo a cualquier foro frecuentado por jóvenes, o a lugares web donde se pueden dejar comentarios de fotos o videos (Youtube sin ir más lejos) para contemplar verdaderas barbaridades.

Hay profesionales del comentario que se dedican a reventar foros y a provocar. A veces, al leer algunos comentarios, se nos ponen los pelos de punta en cuanto al contenido que ahí se vierte: racista, xenófobo, intolerante, insultante, irrespetuoso, machista… Y muchos menores se dejan provocar y siguen el hilo, con lo cual nunca se sabe dónde desemboca todo eso.

Es muy conveniente hablar con los hijos e hijas sobre este tema. Explicarles que entrando al trapo lo que hacen es incrementar la provocación. Y que no piensen que por estar en Internet se está a salvo de toda identificación. Si hay motivo de denuncia, el anonimato se romperá. Lo hemos visto recientemente en la polémica del diario de Internet “Periodista Digital” que albergó en sus foros insultos y expresiones vejatorias hacia la portavoz del gobierno de Castilla-La Mancha. En este caso la Fiscalía ha denunciado a la web y ha ordenado identificar a los usuarios que hicieron esos comentarios.

El Código Penal español determina que las webs no son responsables de los comentarios que se vierten en ellas, salvo que, cuando tengan conocimiento de que esas opiniones son ilícitas, no los retiren inmediatamente.

Los menores muchas veces, sin meditarlo demasiado, y pensando que por estar delante de una simple pantalla son anónimos e impunes, se lanzan a verter comentarios de los que posteriormente se pueden arrepentir, entrando en un círculo en el que se va elevando el tono a medida que se suceden los comentarios. Y, recuerdo, llegado el caso pueden ser identificados y responsabilizados de lo escrito.

Así pues, al igual que aconsejarles acerca de la forma, es igualmente importante comentarles sobre el contenido. Y como siempre, hacerlo en un tono informal, en un ambiente relajado, a ser posible no motivado ya por un error. Quizás un buen pretexto sea buscar algún hilo de comentarios en un video de Youtube y con esa excusa comentar todo esto.

Es una de las normas de netiqueta, de la que hablaremos algún día.

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