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Espías en Internet

Los espías en Internet

Ya hemos hablado en anteriores artículos de algunos programas o algunos hábitos que hacen que terceras personas puedan controlar lo que hacemos en Internet. Y también hemos comentado la ingenuidad de los menores que piensan que cuando hacen algo en la soledad de su cuarto con su ordenador, todo queda en el anonimato. Y es todo lo contrario. Es difícil mantener el anonimato en Internet, y mucho más hoy en día, con el “boom” de las redes sociales de todo tipo y formato.

La mayoría de las veces es el propio navegante el que se delata y el que consciente o inconscientemente deja sus rastros personales en la Red. Pero también existen –ya lo hemos visto– sistemas para seguir nuestro rastro con diferentes propósitos.

Vamos hoy a centrarnos en uno poco conocido: los web bugs. Seguramente más de una vez hemos recibido correos de remitente desconocido y al abrirlos encontrar que no contienen nada, que están en blanco… aparentemente. Con mucha probabilidad ese mensaje puede contener una diminuta imagen, quizás de un solo píxel, con lo cual se hace difícil de ver. ¿Qué función tiene esa imagen? El hecho de abrir el correo permite que este web bug obtenga información nuestra como el país desde donde nos conectamos, programa de correo que utilizamos, nuestro sistema operativo, el momento en que nos conectamos, el navegador que estamos usando, confirmar si hemos leído el mensaje… Quizás mucho del spam que tengamos en nuestro correo proceda de estas diminutas imágenes, ya que gracias a ellas estamos confirmando que la cuenta de correo en cuestión está activa y la leemos. Así nuestra dirección se convierte en una dirección verificada y por lo tanto muy valiosa en el “mercado del spam”.

Para limitar sus efectos es por lo que en más de una ocasión nos hemos encontrado, a la hora de abrir el correo electrónico, de un mensaje que nos indica que se han bloqueado las imágenes para ayudar a preservar nuestra intimidad. Seguramente, al no ver ninguna imagen, no le prestamos importancia a este mensaje y permitimos que se descarguen. Estamos ya dando entrada a este web bug.

Lo mismo ocurre cuando visitamos una web. Ahí también puede haber (y lo hay con frecuencia) un web bug, que recabará los datos que antes comentábamos. Esa es una de las causas de porqué a veces nos aparece publicidad “a la medida” en las webs que visitamos. Si nuestro chaval ha estado visitando webs sobre coches, por poner un ejemplo, puede ser que al poco tiempo la publicidad que le aparece en ciertos banners esté relacionada con vehículos. No es una casualidad.

Generalmente los web bugs se usan con fines publicitarios, pero como podemos presentir, su potencial es mucho mayor. Ya lo decíamos más arriba al hablar del correo electrónico y del spam. Y son mucho más peligrosos que las cookies –necesarias a veces para navegar por determinadas webs– porque combinan muchos más datos.

Si queremos comprobar por nosotros mismos la invisibilidad de estos programillas, visitemos esta página. Aparentemente no hay nada y sólo veremos una pantalla en blanco. Pero si utilizamos el navegador Firefox, podemos ir a la opción “Herramientas / Información de la página” y ahí, en la pestaña “Medios” veremos que nos señala una imagen que nos remite a una consultora especializada en medición de audiencias, Irmworldwibe, ahora integrada en Nielsen. Pues bien, este web bug figura, como podemos ver en la información que nos proporciona el propio Firefox, en la web del diario “El Mundo”.

Sirva todo esto para tomar conciencia de que son muchos los espías que acechan en la red. Y que, aunque nos parezca que nuestros datos no son importantes, sí pueden serlo. La imaginación y creatividad de los “malhechores” en estos temas, supera con creces la nuestra. Por lo tanto, insistamos a nuestros hijos e hijas en la necesidad de ser desconfiados en Internet. Los avisos de seguridad que nos muestran los navegadores y antivirus, no son “pesadeces”. Son por alguna razón. Antes de levantar barreras alegremente, indaguemos porqué nos las quieren poner.

Si regularmente nos informamos, tenemos interés en buscar información sobre estos y otros temas acerca de Internet, nos sentiremos más seguros y con menos complejos a la hora de hablar con nuestros hijos e hijas sobre sus hábitos de navegación. Y ellos y ellas se darán cuenta de que conocemos el medio y se sentirán más amparados y protegidos. Ya hemos apuntando hace un tiempo, que los menores se sienten con frecuencia “huérfanos digitales”. Así que decidámonos, esforcémonos y démosle una “paternidad o maternidad digital”. Pero si descuidamos esta “paternidad/maternidad digital”, en ningún caso culpabilicemos a las redes sociales o a otros instrumentos de Internet de lo que le pueda ocurrir a nuestros hijos e hijas. Sería igual que si, teniendo ellos 8 años, por poner un ejemplo, los dejáramos libres en la calle hasta la hora que quisieran (3-4 de la madrugada), les ocurriera algo, y culpáramos exclusivamente a la policía o al gobierno por la falta de seguridad. La ignorancia o la dejadez en las funciones paternas/maternas, no exime nuestra responsabilidad.

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