Para los mayores

Permisos smartphone

Los permisos de las aplicaciones de nuestro smartphone

Los permisos de las aplicaciones de nuestro smartphone es algo que trae cola y nos hace mentirosos. Sí: “He leído y acepto” está considerada como la gran mentira de Internet. El que más y el que menos ha mentido con cierta frecuencia al hacer uso de las aplicaciones que instala en su teléfono. Y no es cuestión de edades. A todos nos da pereza ponernos a leer los extensos textos de cláusulas que aceptamos al instalar una nueva aplicación o programa. El caso es que marcando esa casilla de aceptación, damos por buenas las condiciones que nos imponen para usar la aplicación en cuestión.

Es normal que muchos de los permisos que concedemos sean lógicos y necesarios para que la aplicación funcione. Pero hay otros que pueden hacernos sospechar. Recordemos que en Internet nada es gratis –o casi nada– y que si no pagamos con dinero lo estamos haciendo con información personal: nuestros datos, los de nuestros contactos, nuestra ubicación, nuestras preferencias…

Por eso es importante que al menos sepamos qué implica cada uno de esos permisos y –en una mirada rápida al instalar cada aplicación– sepamos qué cosa estamos autorizando.

Es un tema que además debemos comentar con los menores que tengamos a nuestro cargo, porque pueden ser muy vulnerables al instalar ciertas aplicaciones muy atractivas para ellos y muy suculentas para los que las han ideado. Recordemos además que si tenemos menores a nuestro cargo, es nuestra responsabilidad velar por la protección de su intimidad y derecho a la propia imagen. Una charla al respecto con ellos no viene nada mal.

Estos son los principales y habituales permisos que nos suelen pedir. No son los únicos pero sí quizás los de más riesgo.

Modificar o eliminar el contenido de la tarjeta SD

Se autoriza a la aplicación a leer, añadir o modificar e incluso eliminar, los datos presentes en la tarjeta microSD. Normalmente se requiere esta autorización para guardar alguna información referente a la propia aplicación (una partida o una puntuación en el caso de un juego, por ejemplo). En la actualidad, si la aplicación sólo va a leer y/o escribir en su carpeta privada, no necesita este permiso. Sólo lo solicita si usa carpetas externas. Aunque también puede ser, en el caso de una app de las “peligrosas”, que dándole autorización para esto, se la estemos dando para acceder a imágenes o información que tengamos almacenada.

Acceso a Internet sin límites

Habitualmente se utiliza este permiso para acceder, bien a través de 3G, Wi-Fi… a Internet y de esta manera poder actualizarse. También es necesario para conectarse a la Red y poder funcionar. Es una de las autorizaciones más comunes, porque prácticamente todas nuestras apps necesitan conectarse a Internet para funcionar. Pero como siempre, una aplicación maligna puede usar este permiso para enviar información de nuestro equipo a otro dispositivo.

Ejecutarse al inicio

Permite que una aplicación pueda ejecutarse automáticamente cuando el sistema ha terminado de arrancar. Esto puede hacer que el teléfono tarde más tiempo en encenderse y que la aplicación ralentice el teléfono al estar siempre en ejecución.

Buscar cuentas en el dispositivo

Permite que la aplicación obtenga una lista de cuentas reconocidas por el teléfono, entre las que se pueden incluir las cuentas creadas por las aplicaciones que hayas instalado.

Leer ID y estado del teléfono

Permite que la aplicación acceda a las funciones de teléfono del dispositivo. La aplicación puede utilizar este permiso para descubrir identificadores de dispositivos y números de teléfono, para saber si una llamada está activa y para conocer el número remoto con el que se ha establecido conexión mediante una llamada.

Leer o escribir datos de contacto

Permite que la aplicación consulte o escriba información sobre contactos almacenados en el teléfono, incluida la frecuencia con la que los has llamado, les has enviado un correo electrónico o te has puesto en contacto con ellos de otro modo. Ojo, porque esos datos pueden almacenarse y compartirse por terceros gracias a aplicaciones malintencionadas. También puede eliminar datos de contactos.

Agregar, modificar o leer eventos de calendario y enviar mensajes de correo electrónico a invitados sin el conocimiento del anfitrión.

Permite a las aplicaciones añadir, eliminar, leer y cambiar eventos que se puedan modificar en tu dispositivo, incluidos los de amigos o compañeros de trabajo. Esto puede permitir a las aplicaciones enviar mensajes que parezcan provenir de dueños de calendarios o modificar eventos sin que lo sepa el propietario.

Ajustes de Bluetooh

Permite que una aplicación configure la conexión Bluetooth y que descubra y se vincule a dispositivos remotos.

Ubicación precisa (basada en red y GPS)

Permite que la aplicación obtenga tu ubicación precisa mediante GPS o fuentes de ubicación de red, como torres de telefonía y redes Wi-Fi. Muchas aplicaciones necesitan este permiso para funcionar, como es el caso de aplicaciones de mapas, recomendaciones de lugares o servicios en función de la localización de cada uno, redes sociales, tiempo meteorológico, buscadores, etc. Pero si se trata, por ejemplo, de una linterna, no será muy necesario que sepa nuestra ubicación.

Recibir SMS y MMS

Permite que la aplicación reciba y procese mensajes SMS y MMS, lo que significa que podría utilizar este permiso parar controlar o eliminar mensajes enviados al dispositivo sin mostrárselos al usuario.

Llamar a números de teléfono directamente

Un permiso que nos suele extrañar, pero que es el que permite a aplicaciones como Skype poder funcionar. Si la app no es conocida, cuidado con este permiso, porque puede ser que les autoricemos a realizar llamadas a números de tarificación especial, con la consecuente sorpresa a la hora de recibir la factura telefónica. Ten en cuenta que también es el permiso que autoriza a realizar llamadas a números de emergencia.

Consultar tu propia tarjeta de contacto

Permite a las aplicaciones leer información de perfil personal almacenada en el dispositivo, como tu nombre e información de contacto. Esto significa que las aplicaciones pueden identificarte y pueden enviar tu información de perfil a otros.

Actuar como autenticador de cuentas.

Da autorización a la aplicación a acceder y modificar tus contraseñas. Peligroso y usado por los delincuentes para acceder a datos bancarios, por ejemplo.

Administrar la lista de cuentas.

Autorizas a agregar o quitar cuentas y eliminar sus contraseñas. Por ejemplo, la app de Facebook precisa de este permiso porque para registrarse exige una cuenta. Sin embargo, otras aplicaciones no precisan para nada de este privilegio, porque incluso podría eliminar tu cuenta de Google del teléfono.

Realizar fotografías y vídeos.

Lógicamente, una aplicación de fotografía necesita este permiso. Pero una malintencionada puede tomar fotos sin nosotros tener conocimiento y difundirlas a través de Internet.

Instalación de paquetes (o aplicaciones)

Sólo deberían tener este permiso aplicaciones de acceso a tiendas alternativas a Google Play Store… aunque en este caso, mucho cuidado con la fiabilidad de esas tiendas no oficiales.

No os asustéis si comprobáis que son muchas las aplicaciones que tenéis instaladas y que hacen uso de estos permisos. Lo importante es que seais conscientes de ello y que os aseguréis de que son aplicaciones de confianza, de fuentes fiables, y que tiene una cierta lógica que precisen estos permisos. Tened en cuenta que no por el hecho de contar con ese permiso quiere decir que haga uso de él con frecuencia. Es decir, no caigamos en la paranoia. Pero sí que es conveniente examinar con mucho cuidado las aplicaciones poco conocidas. Detrás de ellas se pueden esconder –y con frecuencia lo hacen– intenciones poco claras.

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