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Virus

Menores y virus informáticos

Es frecuente que los padres y madres tengan temor acerca de lo que hacen sus hijos e hijas en Internet. Las noticias que en ocasiones aparecen en los medios de comunicación contribuyen a ello: acoso, chantajes, ciberbullying, grooming, sexting… Los resultados de una mala relación y una conducta equivocada en las redes sociales o mensajería trae consecuencias psicológicas y a veces físicas para los menores. Es lógico pues que haya preocupación y que sea necesario tomar las medidas adecuadas para protegerles.

Sin embargo, estadísticamente, lo más frecuente son otro tipo de daños: daños a los equipos, o más exactamente, al software. Es decir, las actividades de los menores en Internet pueden acarrear el que los equipos se infecten con virus y malware.

Antiguamente los virus informáticos producían grandes desastres en los programas y en la información almacenada en los ordenadores. En cuanto se instalaba el virus, el usuario se daba cuenta inmediatamente porque o bien dejaba de funcionar, o le impedía conectarse a Internet, o perdía gran parte de los datos almacenados. Hoy en día es diferente. El objetivo de los virus es conseguir información sensible del equipo infectado (contraseñas bancarias, contraseñas de cuentas de correo), o convertirlo en zombi, es decir, un ordenador que puede ser manejado remotamente para diversos fines (ataques informáticos generalmente, pero también para manejar webcams sin que el propietario lo sepa).

Estas acciones necesitan del mayor sigilo, que el usuario no se entere de que el ordenador está infectado, para que no pueda tomar medidas. Y así el software malicioso hace su trabajo silenciosa y eficazmente.

¿Cómo hacen los malhechores para introducir los virus en nuestros equipos? Pues tienen infinidad de maneras: descarga de archivos infectados, correo electrónico, páginas web… Y han descubierto que los niños son una presa fácil. Al entrar en una web se les puede pedir que para jugar a un determinado juego, muy atrayente para ellos, tengan que descargar e instalar un complemento necesario… que en realidad es el virus. En otras ocasiones los menores conectan con alguna persona en el Messenger o en Tuenti, y les envía algún archivo disfrazado de imagen, o archivo comprimido, que al descargarse instala el virus.

¿Hay soluciones para esto? Digamos que hay “ayudas”. Porque del ataque de software malicioso no estamos inmunes nadie. Los ciberdelincuentes son muy ingeniosos y cada día inventan nuevas fórmulas para hacer caer a menores y mayores. Y la ingenuidad en Internet es muy común, al igual que la inconsciencia y la poca reflexión antes de realizar una acción.

Entre estas ayudas menciono cinco:

  1. Tener un antivirus actualizado instalado en el equipo. No es necesario que sea de pago, porque hay magníficos antivirus gratuitos. No valen de mucho los antivirus no residentes, es decir, no instalados, que escanean de vez en cuando desde Internet. Lo único que harán será detectar la infección, pero no impedir que se produzca. Desde esta página de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) tenéis acceso a varias herramientas antivirus (y otras utilidades) gratuitas y de confianza.
  2. Instalar un programa de control parental. Ya hemos advertido en una ocasión anterior, que este tipo de programas no suplen la labor de los padres y madres. Pero es una herramienta complementaria más. En la misma página anterior de la OSI podéis encontrar programas de este tipo.
  3. Configurar cuentas restringidas para los menores, de tal manera que con su sesión no puedan instalar programas ni cambiar configuraciones. En la misma web de la OSI tenéis instrucciones de cómo hacerlo.
  4. Tener actualizado tanto el sistema operativo como los programas. Muchas veces los “malos de Internet” aprovechan vulnerabilidades del software para “colarse”.
  5. Y, por supuesto, el diálogo permanente con los niños y niñas, el estar presente, orientándoles, guiándoles, aconsejándoles. Crear el clima de confianza suficiente para que ante cualquier duda o problema el chico o chica nos lo cuente. Y esto no se logra con intromisiones “a la brava” en su intimidad, ni con prohibiciones, ni con broncas.

Recordad: aunque confiéis en vuestros hijos, de que no se relacionarán con nadie desconocido en la Red, que no colgarán fotos improcedentes, que no entrarán en páginas con contenido poco recomendable… sí es muy posible que “piquen” en los anzuelos que los delincuentes pueden poner en Internet. Es muy posible, porque lo hacen también los adultos.

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