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Foto de Mark Van Laere

Muchas horas en Internet ¿es una adicción?

Hace unas semanas tuve oportunidad de coincidir en una tertulia radiofónica con Víctor Salgado, abogado especializado en Derecho Informático, y dijo algo que me llamó la atención. Hablábamos sobre la adicción a Internet y él comentó que era un término a revisar porque Internet no supone una única actividad, sino un medio para acceder a distintas actividades: leer, ver televisión, navegar por webs, comunicarse, trabajar… Y estoy totalmente de acuerdo. No se puede medir la adicción a una actividad sólo por el número de horas que se le dedican. Él lo explicaba muy bien: si se utiliza sólo el parámetro de las horas él entraría perfectamente en el patrón de un ciberadicto. Y yo también, por supuesto. Me paso muchas horas delante de un ordenador, una tableta o un móvil. Y posiblemente lo mismo ocurra con muchos adolescentes y no por eso quiere decir que sean adictos y por esa razón “quitarle esa mala costumbre” y restringirle el acceso. Al menos no si sólo nos guiamos por el número de horas.

Un adolescente puede estar conectado para comunicarse con sus amigos a través de las redes sociales. Pero también puede estar jugando en red. O puede estar navegando por webs para hacer un trabajo escolar. O escuchando música. O viendo su serie de televisión favorita. Es decir, lo mismo que hace unos años hacían los adolescentes: estar colgados del teléfono para hablar con sus amigos, bajar a una sala de juegos a jugar un rato o jugar con una consola, ir a una biblioteca para consultar temas para sus trabajos escolares, estar con un walkman escuchando CDs, estar delante del televisor viendo series… Es decir, exactamente lo mismo que hoy en día, pero a través de diferentes herramientas.

El ordenador (o cualquier otro equipo con conexión a la Red) se convierte en una herramienta multifunción con la que podemos acceder a cada vez más actividades. ¿Quién iba a pensar hace 20 años que aquellos aparatos con tremendas pantallas conectados a una ruidosa impresora de agujas iba a tener más funciones que la de juegos sencillos o labores ofimáticas? Por aquel entonces, la única conexión exterior era la de la impresora en el mejor de los casos. Pero 20 años en informática es mucho tiempo, y el concepto de ordenador ha dado un giro de 180o sobre todo desde la aparición y generalización de Internet.

Entonces ¿no existen adicciones a Internet por muchas horas que se pase conectado? Sí, claro que existen. Pero el factor tiempo no es el que la determina en exclusiva si no va acompañada de otros indicativos. Si el adolescente deja de realizar otras actividades (salir a la calle, practicar deportes, encontrarse presencialmente con sus amigos…) o comienza a mostrar síntomas preocupantes (baja el rendimiento escolar, duerme menos, se vuelve menos comunicativo, cambia su carácter…) será el momento de empezar a pensar que algo pasa. Lo he comentado ya en los dos artículos dedicados a este tema –Adicción a Internet (I) y Adicción a Internet (II) – y a ellos me remito.

Pero creo que es importante tener claro que el tiempo no es el único patrón para reconocer una adicción a Internet. Es un parámetro que miden mucho las encuestas y estudios sobre hábitos adolescentes en la Red, y por lo tanto es fácil que muchos padres y madres se alarmen y crean que porque su hijo o hija esté conectado más de 2 horas diarias a Internet, son ya adictos, y en consecuencia limiten ese tiempo, lo cual sólo traería consecuencias negativas. El tiempo de conexión sólo puede ser un indicativo si es que va unido a los comportamientos que comentamos en esos dos artículos anteriores.

Internet es una gran herramienta y cada vez nos abre más puertas al mundo. Que el miedo no nos haga limitar el acceso que nuestros hijos e hijas tienen a este mundo. Conozcamos la Red, conozcamos sus posibilidades y acompañemos a los adolescentes en su experiencia en Internet. Será la única manera de poder saber si tienen algún problema relacionado con la Red. Os lo dice un adicto (si me juzgan sólo por el número de horas) a Internet  😉

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