Archivo

Internet no es el peligro

Padres y madres: “aprender” Internet

Una vez más los medios de comunicación se han hecho eco de una de las agresiones más alarmantes que pueden ocurrirle en Internet a los menores: el grooming, es decir, el hecho de que un adulto a través de engaños se gane la confianza de los chicos o chicas para conseguir imágenes íntimas y posteriormente amenazarles y extorsionarles para seguir obteniendo fotos y videos cada vez más comprometidos. En esta ocasión el ataque vino por parte de un joven de 20 años que, según las investigaciones, llevaba desde los 17 cometiendo estos actos, hasta que una menor asturiana se atrevió a denunciar el caso.

Ya hemos alertado y hemos informado desde este blog de lo que es el grooming, de los riesgos de las webcam, del peligro de navegar sin ningún control ni supervisión en Internet… Pero casos como estos siguen y seguirán ocurriendo.

No es nuevo que los y las adolescentes tienen una percepción del riesgo mucho menor que la de un adulto. Esto no es consecuencia de Internet. Echemos un vistazo a nuestra adolescencia y veremos comportamientos que reflejan esto mismo. Sólo que entonces no había un medio con la potencia que tiene la Red. Por lo tanto el problema no está en Internet sino en las personas, menores y adultos.

Siempre pongo el mismo ejemplo: cuando decidimos tener un vehículo y conducirlo, lógicamente vamos a una academia de conducción, nos preparamos y nos examinamos. Es decir, aprendemos a manejar ese vehículo. De esa manera nos aseguramos de no correr riesgos innecesarios cuando conducimos ese coche, aunque muchas veces el peligro viene de otros conductores, claro está. Lo mismo es y tiene que ser en Internet. Y mucho más siendo padres y madres. Tenemos que preocuparnos de conocer Internet, prepararnos, navegar, asistir a charlas, cursos… Sólo de esa manera podremos educar a los menores en el buen uso de la Red. Es curioso el momento en que estamos: una generación de inmigrantes digitales responsables de enseñar a navegar de forma adecuada a la generación de nativos digitales. Una paradoja, pero es la realidad.

La suerte es que hoy en día hay multitud de medios para formarnos. En los dos últimos años han surgido muchísimos recursos en la propia Red para asesorar y orientar a los padres y madres, y también cursos y charlas en centros educativos, instituciones, asociaciones, con la misma orientación. Por lo tanto no hay excusa para no formarse y asesorarse.

Así no tiene sentido que en la actualidad haya padres y madres que permitan a sus hijos menores de 14 años tener un perfil en una red social. Incluso los hay que les ayudan a crear ese perfil. Es cierto que la presión por parte de los chicos y chicas es grande y constante (“todos mis amigos lo tienen”, “soy la única que va a quedar fuera”), pero hay que ser firmes. Es posible que lo creen ellos por otra parte, desde otro lugar (en casa de un amigo, un ciber: sitios sobran), engañando, por supuesto, al dar los datos personales (ya que si ponen la edad real no serán admitidos). Pero ello no justifica que se les llegue a autorizar, tolerar y hasta ayudar en ese perfil. Si vemos la noticia que comentábamos al principio, sabremos que gran parte de las más de 600 víctimas de este acosador eran de 12 y 13 años. Y la captación la hacía en las redes sociales. ¿Qué hacían estas niñas ahí? Algo ha fallado.

Una vez más se da un cúmulo de circunstancias que posibilitan el grooming. Las niñas tenían perfil en una red social, algo que no debería ser. Por supuesto tenían también webcam, algo no muy recomendable pero, que como ya comentamos en otra ocasión, es más difícil de controlar hoy en día en que los equipos vienen con ella incorporada. Y sobre todo, tenían intimidad para proporcionar esas grabaciones a este sujeto, lo cual lleva a pensar que el ordenador lo tenían permanentemente en su propio cuarto y que se podían conectar libremente. Y es posible que en algunos casos ellas admitiesen a desconocidos en el círculo de su red social. Digo algunos casos, porque probablemente en ocasiones él se hubiese apoderado de cuentas de amigos de las menores para hacerse pasar por ellos.

¿Qué hacer ante todo esto? Es la pregunta que se hacen muchos padres y madres que se sienten impotentes ante algo que les desborda. Pues la respuesta no es una sola, sino una combinación de medidas. No está mal usar programas de control parental pero siempre que sea de manera combinada con una supervisión personal por parte del padre y madre. No crear alarmismo en los menores, ni pensar siempre que están haciendo “cosas terribles” en Internet. Si hablamos de estos temas con naturalidad en la casa, posiblemente se logre mucho más que a base de imposiciones. Y para poder hablar hay que conocer y estar formado. Por eso, insisto, es “asignatura obligatoria” para los padres y madres navegar por Internet, crearse un perfil en alguna red social (aunque luego no la use habitualmente, pero que la conozca), asistir a charlas y cursos sobre el manejo de las herramientas de Internet y sobre la navegación segura de los menores, leer el abundante material que hay en la Red sobre esta materia… Y saber que, como en cualquier otro ámbito de la vida, siempre hay un punto de riesgo. Pero en nuestras manos está el aminorarlo.

Tu comentario/O teu comentario