Menores en red

redes sociales en familia

Las redes sociales en familia

Las redes sociales en familia pueden ser una buena forma de iniciar a un preadolescente en una navegación segura y prepararlo para cuando llegue a la difícil edad de la adolescencia.

Ya hemos comentado en un artículo anterior que la adolescencia no es el mejor momento para que los menores se inicien en el uso de Internet. A los 13-14 años tendrá más peso en ellos la opinión de sus compañeros que la de los padres y serán más reacios a compartir sus experiencias en la Red con los adultos y preservarán mucho más su intimidad. Sin embargo a los 9-11 años, están más predispuestos y receptivos a lo que se les pueda enseñar en la familia. Por eso es la edad ideal para que comiencen a hacer sus incursiones en las TIC. Pero claro, esto choca con la recomendación –y prohibición– de que usen las redes sociales antes de los 14 años. ¿Cómo se puede entonces educar en el buen uso de las redes sin tener un perfil en ellas? Pues una posible solución es crear un perfil familiar en una red social (Facebook, por ejemplo). No es una idea mía, sino de Guillermo Cánovas, un experto en la educación de los menores en el uso de Internet y que recomiendo que sigáis. Especialmente valioso es su libro Cariño, he conectado a los niños y también resulta de mucha utilidad seguir las webs en las que trabaja: Educalike y Niños y adolescentes en Internet.

Ventajas de un perfil familiar en las redes sociales

Se trata de crear un perfil de la familia en una red social. Lógicamente como administrador de la cuenta deberá figurar un adulto: el padre o la madre. Pero luego se pueden delegar algunas funciones en el menor para que actúe como co-administador. Así, bajo la supervisión del adulto y bajo su guía, desarrollará una serie de funciones que contribuirán a su educación responsable en el uso de cualquier red social.

A continuación os doy algunas pistas de las funciones que puede desarrollar y sus ventajas:

  • Ser el administrador del perfil familiar quiere decir que se le da una responsabilidad e importancia que los preadolescentes (9-12 años) seguramente agradecen porque se les hace sentir útiles en el seno familiar.
  • Siendo el administrador, junto a su padre y/o madre, debe ser el que apruebe o rechace las solicitudes de amistad en la red social. Un buen momento para que el adulto le explique, con casos reales delante, la conveniencia o no de admitir a una persona y las razones para hacerlo.
  • Como administrador debe también aprender a configurar la privacidad en la red y así sabrá los riesgos asociados a un perfil demasiado abierto. Además, servirá para que aprenda a leer la “letra pequeña” de las condiciones y ajustes de las redes.
  • Será el encargado de subir las fotos de los acontecimientos familiares, y eso supondrá una buena oportunidad para comentar con él la conveniencia de ciertas imágenes que, sacadas fuera de contexto, pueden tener significados diferentes. O la exigencia de contar con el permiso expreso de las personas que aparecen en la fotografía para poder publicarlas. Y también las consecuencias que las localizaciones de las imágenes pueden tener a la hora de asociarlas con un lugar determinado.
  • Es una buena oportunidad para descargar alguno de los muchos programas sencillos de tratamiento de imágenes para aprender, por ejemplo, a pixelar rostros en las fotos, mejorar las condiciones de luz, crear mosaicos…
  • En los eventos familiares, el menor puede comenzar a ser el encargado de tomar las fotografías, lo cual proporciona la oportunidad para enseñarle a manejar la cámara, a adquirir conocimientos de fotografía o de vídeo e, incluso, comenzar a aprender edición de vídeo.
  • Como administrador, también debe aprender a escribir los textos que acompañan a enlaces o fotografías. En este caso será muy adecuado enseñarle a manejar un programa de edición de textos (Word u otras alternativas gratuitas como OpenOffice o incluso WordPad), para después de redactado el texto, publicarlo en la red social.
  • Si en algún momento va a compartir enlaces a webs, se puede aprovechar para enseñarle que no toda la información que circula en la red es verídica, y que hay hoaxes e información intencionadamente falsa. Aprender a comprobar la veracidad de una noticia le será de mucha utilidad en el futuro.
  • Puede darse el caso de que el niño o niña sea usuario de juegos online, o que tenga una habilidad especial en algún tipo de hobby o afición. Pues esto nos da pie para animarle a crear videotutoriales para colgar bien en Facebook, bien en YouTube. Un buen camino para convertirlo en productor digital y no en un simple consumidor y con lo que eso conlleva de aprender a grabar y editar vídeo, confeccionar guiones, aprender locución, moderar comentarios…

Y recalco que todo esto al amparo de una cuenta familiar, no una cuenta personal del menor. Es cierto que son muchísimos los menores que, con conocimiento o sin conocimiento de la familia, tienen abiertos perfiles en redes sociales generalistas. Normalmente no ocurre nada, pero desde la familia no se debería aprobar –y mucho menos alentar– este comportamiento. Del riesgo que esto comporta ya hemos hablado en algún artículo anterior.

Como veis, incidimos en la necesidad de que los menores usen las TIC lo antes posible, pero siempre con supervisión familiar, y aprovechando estas edades más tempranas para educarlo y para que llegue a la adolescencia sabiendo navegar de forma autónoma y segura.

Fotografía superior de Nicola

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