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Blog Ana y Mia

Ser padre y madre ante la Red

Generalmente hoy en día, los padres y madres, cuando hablan de los riesgos que acechan a los menores en Internet piensan inmediatamente en las redes sociales y en la mensajería. Tantos y tantos casos descritos, con frecuencia con tanto lujo de detalles, en los medios de comunicación hacen que estos dos instrumentos parezcan los “demonios” de Internet entre los adolescentes.

No se trata de demonizar ninguna de las herramientas que la Red nos ofrece. La demonización está en el uso que se le dé, no en la herramienta en sí. Como cualquier otra herramienta. Y así como no dejamos a un niño que juegue con un cuchillo sin ninguna supervisión, lo mismo ocurre con las herramientas de Internet. El problema reside en considerar que un ordenador conectado a Internet es como un televisor: “Mi niño no da ningún problema: está todo el día en el ordenador”… Esto es olvidarse de que hoy en día Internet, además de información, es comunicación…

Pero en esta ocasión quiero centrarme en otros riesgos que ofrece Internet y a los que quizás no se le dé tanta importancia. Me refiero al contenido de ciertas webs y blogs. Recientemente saltó tímidamente a los medios de comunicación la existencia de páginas “pro Anas” y “pro Mías”, es decir, webs en las que se hace una apología de la bulimia y anorexia. Puedo asegurar que pone los pelos de punta leerlas. Y a ellas puede acceder cualquier adolescente sin ninguna limitación. Lo más preocupante del caso es que ante reiteradas denuncias de estas páginas, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil acaba de publicar una nota de prensa en la que dice que “La libertad de expresión está por encima de los mensajes con contenidos no adecuados. Por ello, no podemos solicitar la retirada de los contenidos.”

Imagino la impotencia que los agentes de esta unidad operativa deben sentir ante esta situación teniendo aún por encima que dar la cara con notas de prensa de este tipo. Pero mientras los poderes públicos, sus titulares, no estén concienciados con la importancia de la Red (tanto para bien como para mal), no habrá nada que hacer. El principio de protección del menor parece que sólo está legislado cuando se habla de “vida real” y no de “vida virtual”, cuando cada vez estas dos vidas están más en contacto y más cercanas.

Mientras tanto, a padres y madres sólo les queda estar atentos a los hábitos de navegación de sus hijos e hijas. Consejos ya muy sabidos como no situar el ordenador en la habitación del niño, limitar el tiempo de acceso a la red y uso del equipo, controlar los contenidos a los que accede…

Consejos sabidos, sí, pero con frecuencia no puestos en práctica. Muchas veces haciendo descansar toda la responsabilidad en programas de protección parental, efectivos para ciertas tareas pero muy imperfectos aún en el filtro de contenidos.

A este respecto recomiendo especialmente el libro de Mar Monsoriu, “Técnicas de hacker para padres”, donde además de multitud de programas de control, nos proporciona importantes reflexiones sobre la actitud de los padres y madres ante los hijos en lo que a Internet se refiere. Me parece un texto imprescindible para padres y madres preocupados por la seguridad de sus hijos en la red.

Es muy importante que los padres y madres tengan la preocupación de formarse en el uso de Internet. Hoy en día hay multitud de recursos para hacerlo. Con frecuencia, en los cursos que imparto, escucho frases como “Mi hijo sabe mucho de Internet y yo no soy capaz de estar a su nivel”. Generalmente no es cierto. Saben navegar y usar, a su modo, algunas herramientas de Internet. Pero realmente su conocimiento de Internet es mucho menor del que imaginamos. Tomar en serio el papel de madre y padre implica hoy en día estar al tanto de las tecnologías de la información y la comunicación. No hace falta convertirse en expertos pero si disponer de un mínimo de nociones y recursos. En los enlaces que proporciono en este mismo blog, en el menú de la derecha, encontraréis buena cantidad de material al respecto.

Resumiendo:

1. Los menores no saben tanto como aparenta con respecto a Internet.

2. No podemos dejar todo el control de su uso de la Red en programas parentales porque no son perfectos.

3. Los riesgos no acechan sólo en las redes sociales y en la mensajería: también en las webs y blogs. Por eso es importante conocer sus hábitos de navegación. Hablar con ellos, crear un clima de confianza.

4. Tenemos la obligación, como padres y madres, de formarnos en el uso y medidas de prevención en Internet.

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