El verdadero control parental en Internet

Control ParentalHace más de año y medio que está funcionando este blog y desde entonces muchas cosas han cambiado. De todos es sabido la rapidez con que evoluciona la tecnología relacionada con las TIC. En este sector, más que en ninguno, es imprescindible estar siempre bien informado y actualizado permanentemente. Algo no muy complicado para los que nos gusta este mundo, pero muy penoso para las personas que no se sienten atraídas por él. Y desafortunadamente, muchas de estas personas tienen la responsabilidad de ser padres, madres o docentes. Y por descontado que sus hijos e hijas son entusiastas de las herramientas informáticas, sean ordenadores, smartphones o tabletas

Cuando comenzamos este blog, la mayoría de los menores se conectaban a través de ordenadores. Eran los tiempos en que el consejo principal era que el ordenador debía estar en un lugar común de la casa. Poco tiempo después, este consejo, a pesar de ser aún válido, ya no era absoluto: los adolescentes, cada vez más, eran poseedores de ordenadores portátiles o netbooks, y los hogares cada vez en mayor medida, estaban dotados de conexión wifi. El chico o chica podía ya conectarse desde su propio equipo en su habitación. Aún así, había manera de cortar la conexión del módem en horas que no fuesen convenientes. Pero seguimos avanzando, y una gran proporción de menores ya tienen teléfonos del tipo “smartphone”, es decir, teléfonos inteligentes con conexión permanente a Internet y capacidad para interactuar en redes sociales y programas de mensajería a través de ellos. Y lo usan para conectarse desde cualquier lugar y en cualquier momento. Ya es difícil ponerles barreras.

Se hablaba con frecuencia de las herramientas de control parental. Nosotros mismos lo hicimos desde este blog. Pero esas herramientas –ya no efectivas al cien por cien como ya señalábamos– son ahora insuficientes y poco eficaces debido a la diversidad de dispositivos, su uso ya personal (no familiar) y la abundancia de conexiones (no exclusivamente en el hogar). Es por eso que insistimos tanto en que la mejor herramienta para prevenir problemas en la red es la educación y el diálogo en familia.

Muchas veces me preguntan por herramientas de control parental. Y tentado estuve de elaborar un artículo actualizado describiendo alguna de esas herramientas. Pero creo que no sería de mucha utilidad por todas estas razones que he apuntado. Los instrumentos siguen existiendo, por supuesto, pero siguen siendo insuficientes. En muchos casos se dan situaciones paradójicas en que padres supuestamente “preocupados” por la seguridad de sus hijos en Internet, establecen filtros en el ordenador de la casa, horarios de acceso, controles… y luego les dejan disponer de smartphones libremente para “no ser menos que sus compañeros”.

¿Cuál sería la mejor prevención entonces en un hogar con menores? Pues una combinación de varios factores que trataré de resumir:

  1. Si hay un equipo de sobremesa en la casa, conviene como siempre que esté en un lugar común. Y si lo usan menores, no está de más crearles un perfil restringido con ciertas limitaciones en lo referente a instalación de programas, uso horario y acceso a ciertos contenidos.
  2. Si el menor tiene un equipo propio (ordenador portátil, netbook, smartphone, tableta…) y se conecta a través de la red wifi de la casa, sería conveniente apagar la conexión en determinados horarios.
  3. El teléfono móvil no tiene porqué llevarse necesariamente al colegio.
  4. No es mala idea que los costes del teléfono móvil sean compartidos. De esta manera serán más conscientes del tiempo y del uso que hacen de él. Así que a partir de una cierta edad, parte del coste puede correr a su cargo.
  5. La modalidad prepago en el móvil en ocasiones resulta efectiva para un uso más responsable.
  6. De vez en cuando hay que hablar con el menor o la menor sobre el uso que hace de las conexiones a Internet, de las herramientas que usa, cómo las usa, qué contactos tiene, qué cosas le ocurren en la Red…
  7. Que estas conversaciones no sean consecuencia de la detección de malos usos. Es preferible que sean conversaciones en positivo. Una noticia en el periódico, un comentario, cualquier excusa puede ser válida para sacar el tema. Naturalmente, si ha ocurrido algún problema, también habrá que hablarlo y, si es necesario, corregir las malas conductas (exactamente igual que se hace con los comportamientos fuera del mundo digital).
  8. Como padres y madres tenemos la obligación de usar y conocer las herramientas de la Red. No se trata de ser unos entusiastas, no se pide tanto, pero es imprescindible estar mínimamente familiarizados con su uso, al menos de las principales, para poder aconsejar a los menores y utilizar su lenguaje.

Con todas estas medidas, seguro que se minimizan los problemas que se pueden presentar a los menores cuando navegan por Internet. Como veis, lo mejor es recorrer y conocer las “calles” por donde ellos y ellas andarán, para saber guiarlos. Y, quién sabe, quizás conociendo todo lo bueno que hay en Internet, le tomaremos gusto. Para eso es importante entrar en la Red con espíritu positivo y sin prejuicios.

En esta línea, en las próximas semanas hablaremos de algunas herramientas muy útiles para padres y menores. Aprovechemos Internet.

Menores y virus informáticos

VirusEs frecuente que los padres y madres tengan temor acerca de lo que hacen sus hijos e hijas en Internet. Las noticias que en ocasiones aparecen en los medios de comunicación contribuyen a ello: acoso, chantajes, ciberbullying, grooming, sexting… Los resultados de una mala relación y una conducta equivocada en las redes sociales o mensajería trae consecuencias psicológicas y a veces físicas para los menores. Es lógico pues que haya preocupación y que sea necesario tomar las medidas adecuadas para protegerles.

Sin embargo, estadísticamente, lo más frecuente son otro tipo de daños: daños a los equipos, o más exactamente, al software. Es decir, las actividades de los menores en Internet pueden acarrear el que los equipos se infecten con virus y malware.

Antiguamente los virus informáticos producían grandes desastres en los programas y en la información almacenada en los ordenadores. En cuanto se instalaba el virus, el usuario se daba cuenta inmediatamente porque o bien dejaba de funcionar, o le impedía conectarse a Internet, o perdía gran parte de los datos almacenados. Hoy en día es diferente. El objetivo de los virus es conseguir información sensible del equipo infectado (contraseñas bancarias, contraseñas de cuentas de correo), o convertirlo en zombi, es decir, un ordenador que puede ser manejado remotamente para diversos fines (ataques informáticos generalmente, pero también para manejar webcams sin que el propietario lo sepa).

Estas acciones necesitan del mayor sigilo, que el usuario no se entere de que el ordenador está infectado, para que no pueda tomar medidas. Y así el software malicioso hace su trabajo silenciosa y eficazmente.

¿Cómo hacen los malhechores para introducir los virus en nuestros equipos? Pues tienen infinidad de maneras: descarga de archivos infectados, correo electrónico, páginas web… Y han descubierto que los niños son una presa fácil. Al entrar en una web se les puede pedir que para jugar a un determinado juego, muy atrayente para ellos, tengan que descargar e instalar un complemento necesario… que en realidad es el virus. En otras ocasiones los menores conectan con alguna persona en el Messenger o en Tuenti, y les envía algún archivo disfrazado de imagen, o archivo comprimido, que al descargarse instala el virus.

¿Hay soluciones para esto? Digamos que hay “ayudas”. Porque del ataque de software malicioso no estamos inmunes nadie. Los ciberdelincuentes son muy ingeniosos y cada día inventan nuevas fórmulas para hacer caer a menores y mayores. Y la ingenuidad en Internet es muy común, al igual que la inconsciencia y la poca reflexión antes de realizar una acción.
Entre estas ayudas menciono cinco:

  1. Tener un antivirus actualizado instalado en el equipo. No es necesario que sea de pago, porque hay magníficos antivirus gratuitos. No valen de mucho los antivirus no residentes, es decir, no instalados, que escanean de vez en cuando desde Internet. Lo único que harán será detectar la infección, pero no impedir que se produzca. Desde esta página de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) tenéis acceso a varias herramientas antivirus (y otras utilidades) gratuitas y de confianza.
  2. Instalar un programa de control parental. Ya hemos advertido en una ocasión anterior, que este tipo de programas no suplen la labor de los padres y madres. Pero es una herramienta complementaria más. En la misma página anterior de la OSI podéis encontrar programas de este tipo.
  3. Configurar cuentas restringidas para los menores, de tal manera que con su sesión no puedan instalar programas ni cambiar configuraciones. En la misma web de la OSI tenéis instrucciones de cómo hacerlo.
  4. Tener actualizado tanto el sistema operativo como los programas. Muchas veces los “malos de Internet” aprovechan vulnerabilidades del software para “colarse”.
  5. Y, por supuesto, el diálogo permanente con los niños y niñas, el estar presente, orientándoles, guiándoles, aconsejándoles. Crear el clima de confianza suficiente para que ante cualquier duda o problema el chico o chica nos lo cuente. Y esto no se logra con intromisiones “a la brava” en su intimidad, ni con prohibiciones, ni con broncas.

Recordad: aunque confiéis en vuestros hijos, de que no se relacionarán con nadie desconocido en la Red, que no colgarán fotos improcedentes, que no entrarán en páginas con contenido poco recomendable… sí es muy posible que “piquen” en los anzuelos que los delincuentes pueden poner en Internet. Es muy posible, porque lo hacen también los adultos.

E Internet se hizo móvil

Internet MóvilQue Internet se mueve a mucha velocidad es algo que ya nadie duda. La Red de hace 2 años poco tiene que ver con la actual. Mayor velocidad, mayor cantidad de población accediendo a ella, nuevos servicios, más participación, herramientas más potentes, son algunos de los factores que hacen que Internet evolucione y se integre cada vez más en nuestras vidas.

Esto influye también en el tema de este blog: los menores e Internet. Con la aparición y popularización de las redes sociales, hace algo más de dos años, también los riesgos que se les presentan a los menores en la Red han ido creciendo. Problemas derivados de la imagen, de los datos personales, del acoso, de la suplantación de identidad, se acusan cada vez más. Afortunadamente también son más los recursos que los padres, madres y educadores tienen en la propia Red para guiar y orientar a los chicos y chicas.

Pero esa misma rapidez hace que no nos podamos dormir. Internet nos exige formación permanente, y eso se traduce en estar presentes en la Red, en navegar, en conocer las nuevas formas de trabajo, de ocio y de comunicación. Lo que decíamos ayer puede que no sea válido hoy en día. Y de eso quiero hablar en este artículo.

Desde hace tiempo venimos escuchando normas básicas de precaución con respecto al uso de Internet por parte de los menores. Pero muchas de estas normas van perdiendo sentido en cierta medida debido a los cambios en la tecnología y en las costumbres. Veamos algunas de ellas:

  • El ordenador debe estar situado en un lugar común de la casa, nunca en la habitación del niño o niña. Un consejo muy efectivo… cuando la mayoría de los ordenadores eran de sobremesa. Aún siguen siéndolo pero su papel protagonista está disminuyendo con respecto a los portátiles y netbooks. Según datos del INE referentes a 2010,  un 61,1% de los hogares usan el portátil, con un aumento de 10,3 puntos porcentuales más que en 2009. Ya no digamos si a esto sumamos el uso de los teléfonos móviles. Pensemos que la misma fuente nos dice que el 66,7% de los niños entre 10 y 15 años disponen de teléfono móvil. Y si nos asomamos al futuro, con la prometedora irrupción de las tablets (tipo iPad), la movilidad está asegurada. Ya en Estados Unidos, más de un tercio de las personas que tienen una, utiliza menos el ordenador de sobremesa o incluso nada. Por lo tanto, es difícil fijar un emplazamiento único en el hogar del instrumento que se usa para acceder a la Red. Frecuentemente los chicos o chicas tienen su propio netbook o un smartphone, y son cada vez más los hogares que tienen wifi, con lo cual la conexión está asegurada en cualquier parte de la casa. Se puede establecer, sí, la “obligación” de depositar estos aparatos en un lugar… pero es cada vez más difícil.
  • Es preferible que no se usen webcams. Y así sigue siendo, pero la realidad es que prácticamente todos los ordenadores portátiles y netbooks que se venden hoy en día traen webcam incorporada.
  • Está bien usar un programa de control parental. Sí, claro que sí, con las limitaciones que ya vimos anteriormente pero si los niños o niñas acceden desde otros dispositivos además del “ordenador principal”, se dificulta la labor. Y mucho más cuando es frecuente que accedan desde fuera de casa. Lo pueden hacer desde el colegio, desde la biblioteca (aunque en estos lugares suele haber ya algún tipo de filtro o control) pero también desde la casa de un amigo, desde el equipo de un compañero o desde cualquier punto wifi.

Todos estos cambios ¿significan que es imposible controlar y educar a los menores en el uso de la Red? No, ni mucho menos. Quien haya seguido este blog sabrá que mi opinión es que todas las medidas que se toman, como las reseñadas aquí arriba, pueden ayudar, pero no son cien por cien efectivas si no van acompañadas de la educación, del diálogo en la familia y de la confianza mutua. Si sólo nos limitáramos a ese tipo de medidas de control, estaríamos en un sistema policial que tarde o temprano “haría aguas” por algún lado. Lo he dicho ya en alguna ocasión: no podemos estar permanentemente con los hijos o hijas mientras navegan por Internet, al igual que tampoco podemos estarlo cuando están con sus amigos o en otras actividades. Y no por eso les impedimos salir.

En conclusión: no utilicemos Internet sólo para buscar maneras de controlar a los menores, o para enterarnos de los riesgos que les acechan. Usémosla también para sacarle provecho, para ver sus aspectos positivos y para conocer mejor por dónde se mueven nuestros hijos y qué herramientas usan (y así evitaremos demonizarlas).

Los filtros en Internet

Filtros en InternetYa hemos hablado algo en artículos anteriores de los filtros de control parental. En concreto hacíamos referencia a que no es posible descargar toda la responsabilidad que concierne a los padres en esos programas. Quiero ahora hablar un poco más en detalle de estos programas, ya que serán muchos padres y madres los que ignoran su funcionamiento.

Básicamente estos programas pueden funcionar de tres maneras diferentes:

  1. Reconocimiento de palabras clave. Un método utilizado con frecuencia en instituciones (bibliotecas, ayuntamientos, escuelas…) pero que es totalmente ineficaz y contraproducente. Se trata de prohibir el acceso a determinadas páginas web en función de esas palabras previamente establecidas. Y así sucede que páginas que, por ejemplo, hablan de educación sexual, o del sexo desde el punto de vista médico, quedan bloqueadas y es imposible acceder a ellas.
  2. Listas negras. Algo que nos permiten hacer algunos navegadores, como el mismo Explorer. Se marcan webs a las que no se permite el acceso en razón de su contenido. O sea: poner puertas al campo. Pensemos que las más recientes estimaciones nos dicen que hay en el mundo más de 2,86 mil millones de páginas web. ¿De qué manera se puede elaborar una lista negra eficiente? Totalmente imposible. Mucho más sabiendo el carácter cambiante de esta cifra.
  3. Tecnología PICS (Plataforma de Selección de Contenido de Internet). Mediante este sistema de filtrado se puede definir qué webs son accesibles desde un ordenador o desde un grupo de ordenadores. Sería algo así como la “clasificación moral”, que decidiría qué webs son inadecuadas para determinados grupos. Esto tiene que realizarse a través de los propios proveedores de contenido de forma voluntaria, lo cual no lleva al optimismo. Y por otra parte entramos en un campo resbaladizo, ya que abre la puerta a la censura en Internet y al debate de quién tiene la autoridad y la capacidad para establecer esta clasificación.

El resultado es que ningún programa puede ser totalmente eficaz en el control de acceso a Internet por parte de los menores. Este software, sin embargo, sí que puede ser útil para controlar otra preocupación con respecto al uso de Internet por parte de los chicos y chicas: el excesivo número de horas ante el ordenador. Hay programas de control parental que permiten programar las conexiones, así como guardar un registro de los sitios visitados. Programas más sofisticados permiten incluso recuperar lo “tecleado” por nuestro hijo o hija, tanto si es en la mensajería como si es en un correo o un chat. Personalmente no recomiendo estos métodos de “espionaje”, si no es porque existan indicios de algún comportamiento irregular que nos preocupe. Aún a costa de correr algunos riesgos, soy partidario de medidas menos intrusivas pero más efectivas a largo plazo: diálogo, diálogo y diálogo.

Pensemos en nuestros hábitos “normales” en nuestro comportamiento con respecto a los hijos e hijas. Procuramos estar atentos a conocer las compañías de nuestros hijos, de sus horarios de entrada y salida de casa, de los lugares que frecuenta… No se nos ocurre esconder en la ropa de los chicos una grabadora o una cámara para luego saber lo que hablan con sus amigos o ver los sitios dónde están. Pues exactamente lo mismo debe ocurrir con Internet.

Debemos hablar con ellos, dialogar, exponerles nuestros puntos de vista, hablarles de los riesgos, establecer unas normas (en la medida de lo posible consensuadas) y, después, confiar en ellos, sabiendo que siempre hay un espacio para el riesgo. Pero hay que dejarles “respirar”. Y esto en todos los aspectos… incluido Internet.

Resumiendo: existen herramientas para controlar con más o menos éxito a los chicos a la hora de navegar en Internet, pero esos instrumentos sólo serán efectivos en la medida en que los acompañemos de un ambiente educativo en la familia y no de un ambiente autoritario y de prohibiciones. Ellos tienen “válvulas” para salir por otros lados… Tendríamos alguna batalla ganada pero, sin dudarlo, la guerra totalmente perdida.