Menores de 14 años en Tuenti

Tuenti y menoresUna de las consultas que me hacen con más frecuencia es sobre la edad mínima para poder acceder a Tuenti y a otras redes sociales. Es un tema que preocupa sobre todo en centros escolares y en bibliotecas. Ya hemos comentado en anteriores artículos que la edad mínima en España para poder acceder a estas redes son los 14 años. Y a esta respuesta siempre se contrapone la realidad: un altísimo porcentaje de menores de 14 años tiene perfil en Tuenti. Y esto ocurre porque acceder a este servicio no es como entrar físicamente, por poner un ejemplo, en una discoteca en la que en la puerta verifican personalmente la identidad. Tuenti tiene un sistema que de alguna manera pretende dificultar que los menores se puedan registrar. Primero han de poner una fecha de nacimiento que indique que es mayor de esa edad. Esa primera barrera se salta fácilmente cambiando el año de nacimiento al registrarse. Posteriormente, según indica Tuenti, si detectan que un perfil corresponde a un menor, le envían un mensaje en el que le dan un plazo de 92 horas para que envíe una fotocopia del documento de identidad escaneado o por fax para verificar su edad. Si no lo hace, su perfil será borrado.

La pregunta es cómo averigua Tuenti si se ha engañado en la edad. Pues bien, esta red social española dispone desde hace dos años de un protocolo de investigación y borrado de usuarios menores de 14 años. Lo hacen mediante un equipo humano que verifica semanalmente alrededor de 1000 perfiles sospechosos. Y os aseguro que son muchos los chavales y chavalas que se encuentran con su cuenta desactivada. Basta con entrar en algún foro de Internet y ver mensajes de este estilo:

Cuando su cuenta se desactiva y no consiguen demostrar su edad, pierden toda la información que tenían almacenada, incluyendo fotos y contactos.

Y comentaba que los principales preocupados por la edad de acceso son los centros escolares y las bibliotecas porque lógicamente están obligados a respetar la legalidad y evitar problemas ante terceros. En el caso de los padres y madres, sin embargo, hay un poco de todo. Quizás llevados por el desconocimiento o por la confianza en sus hijos e hijas, algunos consienten que abran cuentas en Tuenti. Y así en los foros también se ven comentarios de este estilo por parte de algunos adultos:

Ante esto, recuerdo que desde el punto de vista legal ningún menor de 14 años en España puede registrarse por sí solo en una red social. Por supuesto, habrá niños y niñas muy maduros que seguramente sepan proteger su intimidad y privacidad y obrar sensatamente. Pero ¿y sus contactos? En las redes sociales, nuestra privacidad depende en gran parte de nosotros mismos y en otra buena parte de nuestros contactos, porque compartimos información y datos, los colgamos en la red, aunque sea con opciones de privacidad, pero una vez en la “nube”, es fácil perder el control. Así que mi recomendación es que aunque el niño o niña sea muy sensato, los riesgos están ahí. Y no valen las excusas de las “tareas de clase”, como en esa nota del foro. Las redes sociales (salvo las educativas, que también existen) no están para eso.

Dicho todo esto, sería tonto hacer oídos sordos y querer creer que los menores de 14 años no acceden por norma general a Tuenti. Y es justo lo contrario. En las charlas que imparto en centros escolares a alumnos y alumnas de 1º de ESO (12-13 años) una de mis preguntas es cuántos están en Tuenti, y la respuesta es que la inmensa mayoría tienen perfil. Así que hay que hacer algo similar a las prisiones: oficialmente están prohibidas las drogas pero sabiendo que circulan, en el kit que se entrega a cada interno figura un bote de lejía e información de cómo limpiar los equipos de inyección. Pues igual con las redes sociales: debemos ser conscientes de que los menores de 14 años están en Tuenti y por lo tanto tomar las precauciones para que naveguen de forma segura. Y para eso nada mejor que seguir los consejos que se vierten en este blog, que no son sólo para los menores de 14 años, sino para niños, niñas, adolescentes, jóvenes e incluso adultos.

Acabo con una pregunta: ¿sabemos si nuestro hijo o hija tiene perfil en Tuenti o en otra red social? Al menos deberíamos saberlo para poder aconsejarle y guiarle. Desde luego nunca para echarle una bronca y prohibirle acceder. Lo van a seguir haciendo de una u otra manera y corremos el riesgo de que ante una reacción así dejen de confiar en nosotros y no contarnos nada sobre sus experiencias en Internet.

La violencia en Internet

Violencia en InternetSi estamos leyendo este artículo es gracias a que existe Internet. Un medio maravilloso que nos permite acceder a infinidad de recursos, a contactar con personas de todo el mundo, conseguir todo tipo de información… Pensad, los que ya tengáis unos añitos, en cómo era vuestra infancia. Habría televisión, seguramente con muchos menos canales que ahora, y a través de esa ventana accedíamos a noticias, imágenes que seguramente nuestros abuelos no podrían ver nunca en sus tiempos. Posiblemente las primeras imágenes que veíamos de la guerra o de incidentes violentos en la televisión, nos sorprendían, nos afectaban, y constituían motivo de comentario. En la actualidad todos vivimos bombardeados por centenares de imágenes violentas, y no precisamente de ficción. Podemos ver asesinatos en directo, efectos de masacres colectivas, maltratos, peleas, ofensas verbales… Lo vemos ya no sólo a través de las decenas de cadenas de televisión, sino también a través de Internet.

Pensemos ahora en nuestros hijos e hijas. Cada vez que se conectan a Internet tienen la posibilidad de acceder a muchísimos recursos buenísimos (la mayoría) pero también a ofertas muy perniciosas. Y es fácil caer en ellas incluso sin intención. Ya hemos comentado, a niveles más leves, que las ofensas verbales son habituales en foros, chats y comentarios de noticias y videos. No es preciso acudir a páginas muy “raras”. A veces, los comentarios a un artículo de un simple periódico online ya nos da muestras de esa falta de respeto en el lenguaje. No digamos ya si nos metemos en comentarios de videos de Youtube. No se trata de que no se pueda discrepar, pero siempre sin faltar el respeto a las opiniones ajenas y a las personas.

Pero es que no sólo se queda en violencia verbal. De todos es conocida la existencia de imágenes de agresiones en la Red, que circulan a través de redes sociales, webs y portales de videos. Y por supuesto, los propios canales de noticias en la Red, nos ofrecen diariamente imágenes en vivo de violencia. Ya no se trata de algo esporádico como antaño, sino de algo habitual.

Todo esto conduce a que nuestros hijos e hijas (los adultos también) se vuelvan inmunes al horror de la violencia y se pierda sensibilidad. No sólo por las imágenes, sino también por los comentarios que circulan en Internet, donde se dan expresiones racistas, violentas, intolerantes y perniciosas en general, mucho más para menores que aún están formando su personalidad. En casos particulares, cuando ya hay problemas previos, puede dar lugar a que se imite la violencia que observan en la Red. Todos conocemos casos de jóvenes asesinos que antes de realizar sus crímenes, difundieron a través de Internet sus intenciones.

Según Rojas Marcos, la exposición constante a imágenes violentas da lugar al “síndrome del mundo malo”, es decir, una visión exagerada de los peligros de la vida y una insensibilización general hacia la violencia de la vida real. De esta manera se es cada vez más tolerante a la violencia en la sociedad.

Ante este panorama, surge la preocupación de por dónde navega nuestro hijo o hija cuando están solos. Es difícil, imposible diría yo, evitar que en ocasiones vean algunas de estas imágenes o textos. Ya hemos hablado de la ineficacia, parcial, de los programas de control parental. Son una ayuda, pero no debemos descansar en ellos todo el control. Aún así, hay sistemas para saber por dónde han navegado, qué páginas han visitado. La más sencilla es consultar el historial de navegación del navegador que usen. Siempre, claro está, que no lo borren… Desde luego, si consultamos el historial y vemos que está vacío, debemos sospechar de una “limpieza” por parte del chaval o chavala, y procede una charla sobre el tema. Por cierto, por si no sabéis cómo hacerlo, la forma más rápida de acceder al historial de navegación es pulsando las teclas CTRL y H.

Como siempre, la mejor acción es la preventiva. Aunque tengamos un programa de control parental, será mucho más eficaz tener la confianza mutua para hablar sobre estos temas con el chico o chica. Será inevitable que alguna vez caigan en páginas con contenido poco adecuado. Nos pasa también a los adultos, muchas veces sin intención, porque ese contenido no está “metido en un cajón apartado”, sino que está diseminado en webs de todo tipo. Es la parte oscura de la web 2.0: cualquiera puede aportar contenidos y no siempre se filtran.

En cualquier caso, no dramaticemos. Si en la familia hay un diálogo sobre estos temas, y se toman unas mínimas medidas de control como las que hemos comentado, no debería haber motivo de excesiva preocupación. Y si hay riesgos, pensemos que la culpa no es de Internet. La Red es simplemente un medio, como lo puede ser cualquier otro. Sólo que la diferencia es que Internet es más democrático, más inmediato y está más extendido.

La netiqueta

NetiquetaYa hemos visto que los adolescentes son habituales consumidores de redes sociales, mensajería, foros, chats… En definitiva, la comunicación a través de la red. Algo que a los adultos no habituados al uso de Internet, les da un poco de miedo. Es el miedo a lo desconocido y también la idea, quizás inconsciente, de que Internet es un fenómeno secundario, una herramienta de trabajo o un entretenimiento. Y es eso y mucho más. Como siempre decimos, Internet ha venido a quedarse y no es una moda. Puede ser una moda alguna de las herramientas de Internet, en el sentido de que quizás dentro de unos meses o años dejen de usarse, como ocurrió por ejemplo con el IRC de que hablábamos en comentarios anteriores, o Second Life, que después de unos años de enorme auge, se ha desinflado considerablemente. Pero en muchos casos desaparece su uso pero no su función, que se ve reemplazada y superada por otros servicios. Por lo tanto, Internet ya es el marco donde se desarrolla y desarrollará gran parte de la vida de nuestros chavales. Hay que ir asumiendo la comunicación de los adolescentes a través de la Red como algo inevitable y no necesariamente malo. En cualquier caso, igual de malo que la comunicación “en persona”. Dejemos por tanto los temores aparte. Precisamente esta mañana leía que los adolescentes son huérfanos digitales, en el sentido de que no tienen referencias adultas que les eduquen en el buen uso de la Red porque sus padres no tienen las habilidades y conocimientos para guiarles.

Por lo tanto, para ir rompiendo esta dinámica, vamos con unos consejos para que como padres y madres podamos ir guiando a los menores en la buena conducta en lo que a comunicación en la Red se refiere.

Ya digo que no es muy distinta la comunicación “en persona” (me resisto a emplear el término “comunicación real”) a la comunicación a través de la Red. Al igual que en cualquier comunicación interpersonal, hay una serie de normas de cortesía que se deben seguir. La dificultad estriba en que al no estar frente a frente físicamente, hay ciertos modos de expresión que se pierden y que hay que suplir de alguna otra forma.

Esto que veis a continuación es lo que se llama netiqueta. Es decir, una serie de normas de conducta a seguir en la Red, dentro de sus distintos ámbitos: correo, foros, chats, mensajería, redes sociales… Son algunas reglas, pero no es una relación exhaustiva. He recopilado algunas de las más importantes y que más pueden interesar a los menores. Si queréis ampliar más vuestro conocimiento sobre el tema, basta que con que pongáis la palabra “netiqueta” en Google o cualquier otro buscador y tendréis material más que abundante.

Aquí os dejo entonces unas cuantas normas para transmitir a vuestros hijos e hijas:

  • En la red no existe el lenguaje corporal, y esto lleva a equívocos en ocasiones. Una frase leída sin la entonación adecuada a la intención del que la emite, puede llevar a equívocos. Por lo tanto, hay algunas normas para suplir esta carencia:
  • No escribir en mayúsculas, porque en la Red es el equivalente a gritar.
  • Evitar la combinación de mayúsculas y minúsculas, del tipo EstOY eScriBienDO en MAyUscULAs y MinUSCulAs, porque eso hace que sea mucho más cansado al leer.
  • Utilizar los emoticonos para completar lo expresado, aunque no abusar de ellos porque también dificultan la lectura.
  • Respeta la intimidad y el derecho a la privacidad de las otras personas. Esto comporta, entre otras cosas:
  • No etiquetar fotos de otras personas sin permiso.
  • No publicar fotos o videos en los que salgan otras personas sin contar con su autorización, así como videos o fotos propiedad de otras personas.
  • No divulgar información que otras personas nos han confiado a nosotros solos.
  • Ante comportamientos ajenos que te irriten o molesten, actúa con calma sin caer en la provocación y hacer cosas de las que luego te tengas que arrepentir. Si algo te resulta ofensivo, acude al moderador del foro, denuncia al administrador de la red, o díselo a tus padres. Es buena idea guardar el historial de conversaciones en las mensajerías o chats, porque llegado el caso sirve como prueba.
  • Respeta el tiempo y la privacidad del correo electrónico de los demás. En consecuencia:
  • Utiliza siempre el campo CCO si quieres enviar mensajes a varias personas.
  • Nunca reenvíes historias, fotos, mensajes de cualquier tipo sin comprobar antes su veracidad. La mayoría de las cadenas de correo electrónico son falsas. Puedes contrastarlas en páginas como cadenas mail o rompecadenas.

Espero que esto os sirva como aperitivo, pero os animo a seguir profundizando más en el tema de la netiqueta. ¡A investigar en Internet! Veréis que no es difícil encontrar material sobre el tema.

Lo que escriben los menores en Internet

Lenguaje de menores en las redes¿Quién dijo que los jóvenes hoy en día no escriben ni redactan? Vaya si lo hacen. Otra cosa es cómo lo hagan y el contenido. Lejos quedan aquellos conocidos certámenes nacionales de redacción que organizaba Coca-Cola. Una de las faltas que más se le achaca hoy en día al sistema educativo es el poco hincapié que se hace en la redacción y ortografía correcta. O al menos así los resultados lo denotan.

Los jóvenes se han acostumbrado a escribir como hablan. Y eso afecta a expresiones, a giros, a ortografía, a gramática… Y aunque en clase ya no hagan redacciones como tal, sí se expresan por escrito continuamente. Prueba de ello son los sms. Según datos del 2009, en España se han enviado alrededor de 12.000 millones de mensajes de texto, y cada nueve segundos, un millón en todo el mundo. Y para comunicarse mediante los móviles se utiliza un lenguaje especial, caracterizado por abreviaturas, para muchos mayores casi indescifrable. De hecho existen ya diccionarios de este lenguaje con más de 11.000 términos.

La existencia de este lenguaje tiene su razón: la economía, ya que el mensaje viene limitado por los 160 caracteres máximos que se pueden emplear. Por eso es justificable este “come-caracteres”. Sin embargo el peligro radica en extender esta forma de escribir a otros contextos. Como dice la lingüista Pilar Vicho, “aunque sea muy cómodo y rápido, a la hora de escribir hay que respetar la ortografía porque se plantea el problema de dudar si hay que poner hache o no, si se debe usar punto o coma…”. Está claro: si los chavales siempre usan el lenguaje de sms, al escribir un texto formal no sabrán hacerlo de la forma correcta o instintivamente les saldrá el lenguaje abreviado. Algo que puede ser que les cueste caro a la hora de redactar un currículum, una carta de presentación, un informe… cualquier texto formal en el campo escolar o laboral.

Pero aunque esto se puede describir como problema, pienso que es más grave el lenguaje que muchas veces se ve reflejado en los foros. Ahí ya no es cuestión de forma (que también), sino de fondo. Basta con echar un vistazo a cualquier foro frecuentado por jóvenes, o a lugares web donde se pueden dejar comentarios de fotos o videos (Youtube sin ir más lejos) para contemplar verdaderas barbaridades.

Hay profesionales del comentario que se dedican a reventar foros y a provocar. A veces, al leer algunos comentarios, se nos ponen los pelos de punta en cuanto al contenido que ahí se vierte: racista, xenófobo, intolerante, insultante, irrespetuoso, machista… Y muchos menores se dejan provocar y siguen el hilo, con lo cual nunca se sabe dónde desemboca todo eso.

Es muy conveniente hablar con los hijos e hijas sobre este tema. Explicarles que entrando al trapo lo que hacen es incrementar la provocación. Y que no piensen que por estar en Internet se está a salvo de toda identificación. Si hay motivo de denuncia, el anonimato se romperá. Lo hemos visto recientemente en la polémica del diario de Internet “Periodista Digital” que albergó en sus foros insultos y expresiones vejatorias hacia la portavoz del gobierno de Castilla-La Mancha. En este caso la Fiscalía ha denunciado a la web y ha ordenado identificar a los usuarios que hicieron esos comentarios.

El Código Penal español determina que las webs no son responsables de los comentarios que se vierten en ellas, salvo que, cuando tengan conocimiento de que esas opiniones son ilícitas, no los retiren inmediatamente.

Los menores muchas veces, sin meditarlo demasiado, y pensando que por estar delante de una simple pantalla son anónimos e impunes, se lanzan a verter comentarios de los que posteriormente se pueden arrepentir, entrando en un círculo en el que se va elevando el tono a medida que se suceden los comentarios. Y, recuerdo, llegado el caso pueden ser identificados y responsabilizados de lo escrito.

Así pues, al igual que aconsejarles acerca de la forma, es igualmente importante comentarles sobre el contenido. Y como siempre, hacerlo en un tono informal, en un ambiente relajado, a ser posible no motivado ya por un error. Quizás un buen pretexto sea buscar algún hilo de comentarios en un video de Youtube y con esa excusa comentar todo esto.

Es una de las normas de netiqueta, de la que hablaremos algún día.