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Yodel

Yodel: el problema de las redes sociales y mensajerías anónimas

Más de una vez hemos advertido de los peligros de las redes sociales o mensajerías anónimas. Son aquellas que permiten interactuar con otras personas sin necesidad de registrarse o de incluir nuestros datos personales. Es el caso de Chatroulette, o la en su tiempo famosa aplicación Gossip (ya desaparecida) o el sitio Informer, y otras similares. Ahora vuelve a saltar a la actualidad otra aplicación para móviles conocida como Yodel.

Yodel se define a sí misma como una comunidad online que permite conectar con otros usuarios sin desvelar la propia información personal. Es decir, desde el anonimato. Y como sigue diciendo en su descripción, anima a “compartir y enterarse de las noticias, eventos, acontecimientos, bromas y chismorreos antes que nadie”. Ingredientes ideales para atraer la atención de un adolescente.

La aplicación permite enviar mensajes públicos a un radio de 10 km de forma totalmente anónima. Un buen sistema para amparar el ciberbullying, por supuesto. Los diseñadores de la aplicación, ante el alarmante uso negativo que se está haciendo de ella ha lanzado una advertencia de que está absolutamente prohibido usar nombres, números de teléfono y bullying, bajo pena de banear de Yodel la zona desde donde se haya enviado ese mensaje.

Su funcionamiento es muy sencillo. Una vez instalada comienza a buscar nuestra localización y enseguida aparecen los mensajes emitidos en ese radio. Esos mensajes se conocen como “yodels”. La mayoría, como se puede ver en la imagen de este artículo, totalmente banales. La comunidad puede votar –negativamente o positivamente– cada uno de esos mensajes, y también comentarlos. Mandar nosotros un mensaje es tan sencillo como pulsar el botón + y escribirlo. La primera vez nos aparecerá un mensaje de advertencia diciendo las normas de la comunidad y ya a partir de ahí se puede publicar libremente. En el menú de la aplicación también podemos buscar los yodels más comentados, los más votados y los más recientes, así como el historial de nuestros yodels y los votos emitidos (positivos o negativos).

El hecho de que los mensajes sean públicos en un radio de 10 km acentúa el carácter pernicioso de esta aplicación porque significa que todas las personas cercanas a la víctima, que tengan instalada la aplicación, recibirán esos mensajes. Naturalmente, para recibirlos hay que tenerla instalada. Y aunque la víctima no la tenga, o la desinstale para no seguir recibiendo amenazas, posiblemente muchos compañeros y compañeras del entorno la tengan y seguirán recibiendo mensajes ofensivos hacia esa persona.

Yodel ya ha sido y está siendo fuente de problemas en centros de enseñanza, precisamente por ser herramienta para la práctica del ciberbullying y también del ciberbaiting.

Las aplicaciones de este tipo nacen con la idea de conocer personas del entorno –del estilo de Tinder– pero suelen acabar convirtiéndose, debido al mal uso, en una especie de patio público donde los insultos, injurias y amenazas campan a sus anchas. Para evitar esto –sobre el papel– sus creadores la presentan también como “el chat anónimo para la universidad”, como si estuviera dirigido a personas con madurez y adultos. Es inevitable que acabe siendo usada por los adolescentes. Y de cualquier manera, se han reportado ya casos de mal uso de Yodel por parte de adultos, para acosar a sus exparejas o para practicar mobbing.

En más de una ocasión hemos advertido que padres y madres deben preocuparse no sólo de que sus hijos e hijas sean víctimas de acoso a través de la Red, sino también de que puedan ser los acosadores. La influencia del grupo, la facilidad de hacerlo, la presunción de anonimato, la inconsciencia, la inmediatez de las aplicaciones, hacen que en ocasiones asuman el papel de maltratadores.

En ningún caso es recomendable que los menores tengan instaladas aplicaciones de este tipo –llámese Yodel, Chatroulette, Gossip o cualquier otra– porque no aportan nada ni a su formación, ni a su ocio ni a sus relaciones. Por eso siempre recomiendo que sepáis qué aplicaciones tienen instaladas vuestros hijos e hijas en sus smartphones. El evitar aplicaciones que se amparan en el anonimato reduce las posibilidades de que se conviertan en acosadores y también de ser acosados.

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