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YouTube y los menores

YouTube y los menores

Una de las páginas más visitadas por los adolescentes es, dejando aparte las redes sociales, YouTube. Basta con visitar una biblioteca, un cíber o cualquier sitio donde se reúnan menores para navegar por Internet, para darnos cuenta de que una gran mayoría de ellos, cuando no están en Tuenti, están viendo vídeos en YouTube.

¿Y qué es YouTube? Es un gran portal de vídeos subidos por los usuarios. Son vídeos de todo tipo: musicales, series de entretenimiento, deportes, programas de televisión, clips grabados con móviles, humor, educación, enseñanza de idiomas, manuales y tutoriales, publicidad de empresas, eróticos, personales… Es difícil saber cuántos vídeos están colgados en este popular portal, propiedad de Google, pero se calcula que cada minuto se cuelgan 48 horas de vídeo desde todas partes del mundo. Cuenta con más de tres mil millones de visitas diarias. A escala mundial, los menores entre 3 y 17 años suponen casi el 25% de las visitas. Todo un monstruo de Internet al que tenemos que tener en cuenta cuando hablamos de menores, igual que contamos con las redes sociales.

Evidentemente entre tanto material hay mucho que no es inocuo para nuestros adolescentes. Hay que saber que colgar un video en YouTube es sencillísimo. Exige hacerse una cuenta, pero sin mayores requisitos (se accede desde cualquier cuenta de Google-Gmail). Una vez abierta, desde un teléfono móvil o desde el ordenador se sube sin ningún problema ni censura previa. Eso sí, si YouTube detecta que se infringe alguna norma suprime ese video inmediatamente. Pero en los pocos minutos que pueda estar colgado ese video, puede ser replicado y reproducido en cualquier otro canal o página web aunque YouTube lo retire posteriormente.

Las causas de retirada de un video por parte de los responsables de YouTube vienen motivadas, en su gran mayoría, por infringir la propiedad intelectual. Pero también hay casos de pornografía, de intromisión en el honor de terceros, de hechos delictivos o sancionables penalmente (pensemos en las grabaciones de carreras ilegales o de abusos en el ámbito escolar). Cualquier usuario puede denunciar un video en cualquier momento pidiendo su retirada.

Por lo tanto es fácil que un menor navegando por este portal encuentre material inapropiado para su edad. Para ciertos contenidos, se exige acceder a través de la cuenta de Google (Gmail) para asegurarse de alguna manera de que el visitante es mayor de edad. Algo muy relativo, claro, pero el simple hecho de tener que acceder a través de la cuenta, echa para atrás a muchos por pereza o por no disponer de cuenta en Google.

También en ocasiones son los menores los que suben contenidos poco recomendables a YouTube. Con frecuencia se ve en los medios noticias de jóvenes que graban desde carreras ilegales en motos, hasta palizas o abusos a compañeros, pasando por “hazañas” como el “balconing” (lanzarse desde la terraza de la habitación del hotel a la piscina o a otra habitación). La falta de prudencia de estos jóvenes, no sólo por el hecho en sí sino también por subir estas grabaciones, lleva a su propia condena al servir a la Policía para llegar hasta ellos.

Los comentarios a los videos son otra fuente de problemas. Los trolls, “profesionales” que disfrutan provocando en foros de Internet, son asiduos visitantes y desvirtúan los hilos de comentarios. Es fácil que los adolescentes entren a la provocación y se enzarcen en un entramado de descalificaciones, insultos y amenazas que como una bola de nieve se va agrandando. Creo que es conveniente que en algún momento veamos, con nuestro hijo o hija, estos comentarios y les expliquemos lo que es un troll, qué pretenden y hacerle ver cómo se degeneran las conversaciones sin ningún sentido. Las buenas formas en Internet también deben existir por mucho anonimato que nos ampare. En este sentido ya hemos hablado de la netiqueta en un artículo anterior.

Pero no todo en YouTube es malo. Este servicio de Internet es una excelente herramienta de formación y no son pocos los profesores que lo utilizan como instrumento educativo. Recientemente ha visto la luz un nuevo canal exclusivamente educativo, Youtube Edu, avalado por prestigiosas universidades. Le falta contenido en español, pero supone una apuesta decidida en este sentido. De cualquier manera basta con teclear cualquier tema de interés en el buscador de YouTube para que aparezcan todo tipo de videos educativos, algunos de excelente calidad. Sirva como ejemplo el excelente trabajo del profesor gallego que en su canal Cliphistoria hace un recorrido por la historia de España, de América y de Galicia a través de pequeños clips de películas. Es sólo un ejemplo. Pero demuestra que YouTube es una herramienta sensacional y utilísima, y que, como cualquier otro recurso de Internet, lo que hay que hacer es educar a los menores, guiarles en la navegación por la Red y dialogar con ellos.

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